Ulises Canales/ Especial Prensa Latina
Reinas glamurosas pero con verbo cercano a la calle, ministras, investigadoras y empresarias pujantes, y una presidenta de parlamento, van cambiando la imagen de la mujer árabe, cada vez más atrevida a desafiar tabúes todavía bien arraigados.
El Foro Global de Mujeres, celebrado a finales de febrero en Dubai, Emiratos Árabes Unidos (EAU), reverberó el afán emancipador quebrantando moldes -a decir de la reina Rania de Jordania- y, a la vez, apelando a tradiciones e historia que a no pocos círculos masculinos conviene solapar.
«El Islam liberó a las mujeres de épocas de ignorancia. Ellas fueron comerciantes, campesinas, guerreras y negociantes», rememoró la esposa del rey hashemita Abdulah II al hablar en la apertura del referido foro que, por primera vez, tuvo como sede un país árabe.
Más de dos mil participantes y unas 200 ponentes de diversos países expusieron durante dos días ideas sobre cómo fomentar una mayor influencia de las féminas a nivel mundial, tomando como base elementos esenciales para su avance y pleno empoderamiento: educación, innovación y desarrollo científico.
Las mujeres a nivel planetario hablaron de promover la diversidad y, en el caso árabe, demandaron además estructurar políticas sociales y económicas, ganar protagonismo en los esfuerzos a favor de la paz y acceder a más opciones de superación profesional y puestos de toma de decisiones. «No podemos detener las guerras, pero pueden ser contenidas mediante una buena política económica. Las mujeres en la región que se sienten portadoras de paz quieren reafirmarse a través de la innovación y el conocimiento científico», expresó una delegada a periodistas que cubrieron el foro.
Personalidades de renombre internacional dirigieron mensajes de aliento a los asistentes, entre ellas la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien mediante videoconferencia enfatizó en la importancia de incitar nuevos debates para que la mujer contribuya a la innovación y el desarrollo mundial. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, pidió a los gobiernos del mundo remediar con urgencia temas de acceso de las mujeres a las finanzas, la educación y el sistema legal.
Al hablar ante el plenario, la funcionaria de nacionalidad francesa afirmó que «las reglas necesitan ser cambiadas» y llamó a «ayudar a las mujeres desde el punto de vista político», en base a que sondeos en 143 países que revelan que en el 90 por ciento se carece de un sistema legal para apoyarlas. En opinión de la monarca jordana, está en las manos de las propias mujeres árabes -con el uso de tecnología moderna e innovación- superar las barreras que enfrentan, pero las sociedades árabes también necesitan modificar estereotipos que restringen la participación de ellas en el desarrollo. «Tenemos que romper los moldes que tipifican a mujeres y muchachas desde el momento en que nacen», arengó Rania de modo tajante al agregar que la innovación rompe moldes y sus posibilidades son infinitas. «Empleen tecnología moderna para crear una nueva sociedad», exhortó.
Según la soberana jordana, esos moldes traspasados a sucesivas generaciones se basan en elementos culturales y no en la religión, además de que laceran la capacidad de una mujer, su talento y sus ambiciones. «Debemos seleccionar cuidadosamente de nuestra historia y cultura los principios que dan a cada mujer la oportunidad de extender sus alas y nos muestran colores diferentes», prosiguió al insistir que no es un problema del Islam, como a menudo suelen distorsionar medios y sociedades occidentales. Si bien prevalecen problemas similares en distintas latitudes, a las mujeres de la comunidad árabe-musulmana Rania recalcó que comparten un reto común: «luchar activamente contra las corrientes que están tratando de retrotraernos siglos atrás».
A pesar de los mejores intentos y logros, estamos limitadas por conflictos e ideologías retrógradas, prosiguió al contrastar ejemplos exitosos de empresarias, diputadas, ministras o jóvenes universitarias musulmanas fieles a su fe, pero seducidas por placeres importados de la cultura occidental. La cita de Dubai, coorganizada por el Foro de Mujeres para la Sociedad y la Economía y la Fundación de Mujeres de Dubai, fue descrita como una excelente plataforma para el diálogo, la exposición de puntos de vista diversos y el intercambio de experiencias, y su mayor logro fue el mensaje que irradió.
Hablar de apoyo a la mujer y de su contribución a la sociedad en el mundo árabe no pudo tener mejor escenario que EAU, nación en la que el innegable legado beduino, musulmán y machista ha ido abriendo paso a una cultura cada vez más fuerte de tomar en cuenta las potencialidades del sexo femenino.
Con motivo del 8 de Marzo, Día Internacional de las personas de ese sexo, la jefa del Consejo de Mujeres Árabes por la Responsabilidad Social, Lina Moukarzel, defendió desde Beirut que las féminas son capaces de desempeñar cualquier papel y deben estar en puestos de toma de decisión. La activista femenina libanesa mencionó a Dubai, Jordania, El Líbano y Arabia Saudita como ejemplos de progresos indiscutibles en el trabajo de empoderar a las mujeres, en algunos casos, en medio de férreas limitantes. Durante un discurso en la apertura del Foro de Dubai, el ministro emiratí de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, jeque Abdullah bin Zayed Al Nahyan, destacó el rol de las féminas como socias en el servicio a la patria y su edificación. Los reconocidos logros de la mujer hoy en varias esferas no son producto de una oportunidad o de la suerte, sino del resultado del trabajo duro, un enfoque claro y esfuerzos continuos, valoró el canciller al citar ejemplos en el plano político, social y científico.
La elección en 2015 de Amal Abdullah Al Qubaisi como presidenta del Consejo Nacional Federal (parlamento emiratí) la convirtió en la primera mujer en el Consejo de Cooperación del Golfo en alcanzar ese cargo por voto directo. Además, cada vez resulta menos sorprendente ver mujeres árabes y musulmanas designadas como embajadoras de sus países, relató ante el mismo plenario Hissa Al Otaiba al compartir sus experiencias como representante emiratí en España. Estereotipos enraizados en la mentalidad occidental o la desinformación impiden conocer, por ejemplo, que en EAU el 66 por ciento de la fuerza laboral del país es de sexo femenino, y está representado en todo tipo de poderes: ministerios, parlamento, consejos, departamentos judiciales y otros.
A su vez, la saudita Basmah Omair, directora ejecutiva del Centro Alsayedah Khadija Bint Khawilid y de la Cámara de Comercio e Industria de Jeddah, afirmó que en su país hay «grandes logros» en la participación de las mujeres en la fuerza laboral en tanto se ha incrementado en cinco veces. Donde solíamos estar representadas por 50 mil mujeres, ahora hay 350 mil, destacó Omair al indicar que, sin embargo, aspiran y desean más, pues la progresiva visibilidad de su género a nivel social todavía está lejos de ver a féminas en puestos directivos e incluso en responsabilidades intermedias.
Un factor alentador es que, contrario a argumentos de varios gobernantes de que «hay que marchar despacio porque la sociedad no está lista para ese desarrollo», sondeos de opinión muestran una percepción más positiva. El 50 por ciento de los encuestados aseguró estar listo para ver mujeres sauditas dirigiendo ministerios o conduciendo vehículos, y el 52 por ciento respondió afirmativamente a si aceptaría a personas de ese sexo trabajando junto a los hombres o atendiendo directamente a clientes masculinos.
Para la ministra libanesa de Desplazados, Alice Shabtini, las mujeres son «la principal razón detrás del progreso de las naciones y una fuente de seguridad frente a la dictadura, el terrorismo y el atraso». Durante el homenaje por su Día Internacional, muchas abogaron en Beirut porque el reconocimiento de sus derechos no sea un favor, sino que se acepten al margen de los obstáculos que ellas enfrentan. Valorar a las mujeres y fortalecer su rol en la sociedad es responsabilidad de todos, apostilló.
En Dubai, la vicepresidenta del Consejo de Balance de Género de EAU, Mona Ghanem Al Marri, insistió en que «el futuro está lleno de oportunidades» y la reina Rania remarcó que «el potencial de cualquier sociedad se refleja en virtud de las expectativas de las mujeres sobre la misma».