Las empresas como Apple, Google, EY o IBM, entre otras muchas, ya no requieren títulos universitarios a sus empleados. El estar motivado, la capacidad de adaptación y aprendizaje y otros valores vienen sustituyendo la licenciatura.
Y es que si se quiere tener conocimientos sobre un tema específico, o aumentar la cultura general, en la actualidad es solo una cuestión de actitud. Emprender la senda del conocimiento y de la formación está al alcance de todos, pues la información se encuentra en internet.
En este sentido, nos encontramos en ocasiones con gente muy capacitada para ocupar un puesto de trabajo, que ha dedicado muchas horas de su vida a formarse en una única dirección, con el único objetivo de estar preparado para cubrir una vacante en un empleo, pero ha descuidado sobremanera la cultura general, algo cada vez más apreciado por los jóvenes empresarios.
La cultura general es imprescindible para mantener una conversación con el cliente sin caer en la necedad, necesaria para saber reconocer el mundo en que se vive, tener perspectiva del tiempo en relación a los hechos acaecidos en el pasado y la posibilidad de que estos se repitan en el futuro para actuar en consecuencia…
Por eso cualquier dato, cualquier conocimiento de la naturaleza, de la historia o de cualquier otro aspecto de la vida es importante para un empleo. Conocer, por ejemplo, los , de dónde provienen o qué significan, saber de la historia de España, o que factores determinantes se dieron en la Edad Media en España que han propiciado el presente que tenemos en nuestro país, puede ayudar de diferentes formas al empleado. Por ejemplo, todos estos datos de nuestra historia y los de otras culturas son importante si tiene que tratar con clientes extranjeros o conocer la idiosincrasia de los habitantes de un lugar determinado para hacer más fácil los negocios con ellos.
La cultura para conocerse a uno mismo
El conocimiento del arte y la cultura, el aprovechamiento de las herramientas que son útiles para cualquiera de nosotros puede servir para que entendamos mejor el mundo en el que vivimos y, de paso, conocernos mejor a nosotros mismos.
Dónde has crecido, qué te ha influenciado, qué tipo de educación, tradiciones y formas de pensar han convivido contigo creando el ser pensante que eres ahora, posicionándote claramente por un pensamiento político o por otro, deseando unas cosas o renegando de otras.
Revisionando la historia, llegamos a comprender que está escrita por el poder dominante en la inmensa mayoría de los casos, obteniendo, por tanto, una sola lectura o visión de lo hechos, por lo que siempre tendremos una versión sesgada de la realidad histórica.
Valga como ejemplo la historia que conocemos de , hija de los Reyes Católicos. La versión oficial nos cuenta que fue llevada a cautiverio por su padre y después por su propio hijo, debido a su incapacidad emocional, pero cabe preguntarse qué era realmente: ¿loca o prisionera? ¿Qué fue primero?, ¿fue causa una de la otra?, pero, ¿en qué orden? Tal vez, como se dice, fuese víctima de sus celos.
En cualquier caso, quien escribió esta historia fueron sus captores y a partir de unos intereses relacionados con la corona. En el enlace se hace una estudio de este personaje histórico para arrojar algo de luz y aclarar cuáles fueron los hechos verdaderos desde el punto de la psiquiatría.
Todos formamos parte de la cultura
Somos historia, como una vez lo fue esta Reina y hacemos crecer, solo con nuestra presencia, la cultura de nuestro tiempo. Nuestros actos en el momento presente tienen su eco en el futuro, construyendo la historia como protagonistas que somos, cada uno desde su especialidad, desde su perspectiva o su actitud.
Practicar un arte, aunque este no llegue nunca a ocupar una posición de éxito comercial, es una forma activa de participar en nuestra cultura actual, de hacerla fuerte y que crezca buscando un lugar en el que mantenerse en el tiempo.
Si escribes una novela, te estarás identificando con un movimiento literario, si haces música, estarás potenciando un movimiento sonoro, si haces dibujo, pertenecerás a una escuela… el tiempo nos pondrá en el lugar que nos corresponde y habremos formado parte de nuestra historia cultural para siempre.
Sin olvidar los tiempos que vivimos, en los que la crisis se refleja en cada acto cultural, y tiene su reflejo en cómo nos comportamos y forma parte de los que somos y vamos construyendo. El artista debe tener en consideración esta inseguridad que produce la falta de ingresos y , al igual que el escritor debe registrar la obra literaria, pues como decimos la crisis pone en riesgo la actividad artística.
Que no te quepa duda del por qué asegurar un instrumento musical, es un deber proteger nuestra actividad artística y los instrumentos y herramientas que usamos para ello. Si te preguntas si merece la pena o cuánto vale asegurar un instrumento musical, entra en el enlace del párrafo anterior e infórmate detenidamente.
No solo ser, sino también estar
Efectivamente, no solo tenemos que ser artistas, actuar como protagonistas de la historia, también es importante estar, formar parte de los que reciben esa cultura, estar en los lugares de exposición, de conciertos de actividades que engloben el arte y la cultura, que sean lúdicas y artísticas, que hacen de esta sociedad lo que es, porque si no hay quien reciba, el que ofrece desaparecerá.
Para estar al día, podemos recibir información actualizada de revistas digitales enfocadas al , como guíame.online, una guía digital que propone un listado de post y artículos que cubre toda la gama de interés generalista para una sociedad con ganas de estar informada, con lecturas interesantes y muy bien documentadas sobre salud, belleza, turismo, negocios alimentación, etc. y, por supuesto, como no podía ser de otro modo, incluye amplios y excelentes reportajes de arte y cultura a todos los niveles, tanto para profesionales como para amateurs.
Estar informados y participar de la cultura y el arte que tiene lugar en tu tiempo y en tu zona de actuación es vital para mantenerla viva y activa. Es la otra forma que tenemos de hacer historia. Si no es creando, al menos que sea participando, uniendo fuerzas para que la cultura que se hace no pase desapercibida y tenga proyección, para que nuestros hijos la disfruten y tengamos la suerte de que ellos mismos encuentren su propio camino, su particular y creativa forma de expresión artística o cultural.