Abandonada, sin un brazo y sin su simbólica espada. Así se encuentra la estatua pedestre del Generalísimo Francisco de Miranda, en la avenida El Milagro, a un costado del Hospital Central de Maracaibo.
Y es que la delincuencia en la ciudad no respeta espacios educativos, religiosos, hospitales, en los que se ha escrito la historia de Venezuela y de la región.
La imagen del venezolano más universal sigue firme, pero víctima de la mutilación causada hace más de un año por chatarreros que usan sus partes para fundir el hierro y revenderlo.
En la actualidad, ciudadanos han denunciado que se ha desatado el robo del cobre, bronce y del hierro expuestos en los parques recreativos, centros educativos, plazas, e incluso en los cementerios.
