El golden retriever Beaux Tox nació con una deformidad facial congénita, ciego y sordo, lo que hizo que sus cuidadores lo regalaran en vez de venderlo como a sus hermanos.
Esta malformación genética hundió su cráneo y “juntó” sus ojos, al ser aplastado por su madre dentro del útero, esto no afectó su personalidad e inteligencia, pero estas características no eran suficientes para que este pequeño cachorro fuera querido por algún comprador.
Beaux Tox fue adoptado pero no tuvo tanta suerte, su nuevo dueño pensaba que “asustaba a sus gatos” y por eso no podía vivir dentro de la casa, así que decidió mantenerlo atado en el exterior de la vivienda, así transcurrieron cinco años en los que pasaba la mayoría del tiempo bajo el sol y con poca comida y agua.
Con el paso del tiempo los estragos se hicieron visibles en el ya no tan pequeño Beaux Tox, desnutrición, parásitos, y una evidente tristeza en sus ojos llevó a que un joven publicara su foto en Facebook con el fin de encontrarle un nuevo hogar.


