Dos aficionados del Múnich, equipo rival del Bayern, se arriesgaban a 15 meses de prisión si no compraban a su víctima la camiseta del Bayern, una bufanda y un sombrero para rebajar la pena.
La particular condena fue ordenada por la jueza Karin Jung por la ausencia de arrepentimiento y confesión de los acusados.
Los agresores se rehusaron a dar un nombre de un cómplice con el que rompieron la camiseta del fan del equipo rival.
“Quise enseñarles que el fútbol es fútbol y no un campo de batalla», relató Jung al diario alemán Bild para explicar esta elección sorprendente».