La investigación demostró el potencial de la nicotinamida para tratar enfermedades inflamatorias crónicas.
Una forma de vitamina B3 podría proteger contra el desarrollo de la arteriosclerosis, según un estudio dirigido por investigadores del Ciber (Centro de Investigación Biomédica) de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas en el Instituto de Investigación del Hospital de Sant Pau de Barcelona (España).
El trabajo, que publica la revista Antioxidants, demostró el potencial de la nicotinamida -una de las formas de la vitamina B3- para tratar enfermedades inflamatorias crónicas, como la arteriosclerosis, después de que los investigadores lograran reducir casi a la mitad lesiones arterioscleróticas en ratones.
“El efecto de la nicotinamida fue tan potente que logró reducir casi a la mitad la lesión arteriosclerótica en ratones tratados”, afirmó Josep Julve, uno de los coordinadores de la investigación, que forma parte de la tesis doctoral de Karen A. Méndez-Lara.
Esta ha detallado que “la administración de nicotinamida indujo un papel antinflamatorio in vivo, a través de la inducción de IL-10, una citoquina antinflamatoria, y la disminución de TNFa, proinflamatoria, en aortas de ratones tratados”.
