La familia Wetmore adoptó a Danica, conocida en Ucrania como la niña sin rostro. Estos padres leyeron en Internet que esta pequeña buscaba unos padres adoptivos urgentemente.
Danica padece una variedad leve del síndrome de Treacher Collins, una malformación facial y enfrentaba un obstáculo no tenía una familia que la apoyara pues al nacer fue dada en adopción y, desde entonces, vivió en un orfanato ucraniano.
Allí nadie la había visitado hasta que los padres decidieron ir a Ucrania a conocerla y, tras una primera y única visita, los padres se miran el uno al otro y saben lo que el otro piensa: “Venga. Recojamos a nuestra hija y vayámonos a casa“.
Juliana, quien en la actualidad tiene 12 años, es hija biológica de la pareja y ya lleva ya el increíble número de 45 operaciones a sus espaldas. Ahora puede crecer con una hermana que la comprende de verdad.
La familia adoptó a 3 niños más, que con Juliana y su hermana mayor, suman 6 traviesos niños. Juliana y Danica crecen protegidas en esta familia.
Juliana sorprende a todos con su inteligencia por encima de la media y Danica es una auténtica artista del dibujo.
Juliana Wetmore nació con el síndrome de Treacher Collins, una malformación facial y sufre el caso más grave que se conoce de esta enfermedad, así reseñó el portal Rincón Viral.
Durante el embarazo de la madre, 4 meses antes de que la niña naciera, los médicos detectaron problemas. Sin embargo, no pudieron determinar de qué se trataba con exactitud. Pero ni los padres ni los médicos estaban preparados para lo que vieron cuando nació Juliana.
El minúsculo rostro de la recién nacida apenas se reconocía como tal. El cuerpo de la pequeña estaba en perfectas condiciones; únicamente sufría malformaciones en la cara y dificultades a la hora de respirar causadas por la falta de huesos.
Los médicos pensaban que la pequeña no viviría más allá de aquella noche. Pero Juliana ha sido una luchadora desde el principio.
La primera vez que Tami y Thom Wetmore pudieron sostener a su hija en brazos fue 5 días después de nacer. El aspecto de su hija no les importaba lo más mínimo a los padres en ese momento.
Se sintieron muy cerca de la niña y desarrollaron fuertes sentimientos. Los médicos pronto descubrieron que a Juliana le faltaban huesos esenciales en los oídos, lo que causaba que esta estuviera casi sorda.
Muchas operaciones y 6 años más tarde, la niña no ha perdido ni un ápice de su espíritu luchador. Domina la lengua de signos y asiste a una escuela para niños sordos.
La inteligente niña saca buenas notas. Pero aunque su familia la quiere, se preocupa y cuida mucho de ella, ni sus padres ni hermanos entienden verdaderamente cómo se siente. Danica y Juliana son las mejores amigas, pues se entienden perfectamente.