Los estampados predominaban dentro de la tendencia en las decoraciones victorianas, pero quién podría pensar que detrás de una pesada cortina, oscuros muebles empapelados o alfombras y paredes estampadas se escondía un agente químico mortal: El arsénico.
Los empapelados estampados con motivos delicados y vintage, que revolucionaron la última moda en el siglo XIX, utilizaban dentro de su fabricación el arsénico para lograr dichos diseños.
El arsénico es una sustancia química que al ser ingerida directamente, provoca la muerte de la persona. Es por ello, que en la época victoriana surge el popular «polvo de la herencia», utilizado para «desembarazarse de familiares ricos y ancianos» mediante el arsénico que destilaban las paredes, informó BBC Mundo.
Entonces surge la propuesta del estadounidense Robert M. Kedzi en su libro «Shadows from the Walls of Death» (Sombras de las paredes de la muerte»), publicado en 1874, advirtiendo los peligros escondidos detrás del empapelado.

