Una mujer británica de 31 años, es uno de los pocos casos de una inusual alergia al agua, denominada urticaria aquagénica, una enfermedad parcialmente mortal que restringe a la persona de cualquier contacto con el agua.
Los parques acuáticos, baños calientes, spas o una tarde en la playa son actividades que aparte de ser mortales, son un infierno para ella.
Las personas con la patología no pueden tomar un baño ni beber agua, salir de casa mientras llueve o la sencilla acción de llorar, debido a que cualquier contacto con el líquido es causante de un dolor agudo acompañado de un sarpullido.
Su alimentación se basa en consumir alimentos secos como pollo y galletas, y sólo consumir cuatro vasos pequeños de leche o zumo de naranja al día. Además, tener un especial cuidado con alimentos líquidos, debido que al entrar en contacto con su cuerpo le “abrasa” la piel a medida que se va deslizando por su garganta.
