FLORENCIA, Italia, 4 Abr 2017 (AFP) – Un crucifijo de madera tallado por Miguel Ángel a la edad de 18 años y que estuvo perdido durante siglos, regresó este martes a la iglesia de Santo Spirito de Florencia (centro de Italia) para la cual había sido concebido.
El célebre artista florentino había donado en 1493 a la iglesia de los agustinos la efigie de Cristo crucificado como un gesto de agradecimiento con los sacerdotes por haberlo hospedado tras la muerte de su primer mecenas, Lorenzo de Medicis.
Miguel Ángel pasó un año en el convento con los agustinos y aprovechó esa época para estudiar anatomía en los cadáveres del hospital de los monjes, lo que le permitió luego ser insuperable a la hora de pintar y esculpir con magníficos detalles el cuerpo humano.
El crucifijo de madera, de casi 1,40 metros de largo, durante mucho tiempo estuvo perdido y fue hallado en un estado irreconocible en la década de 1960 en un corredor del convento, donde había sido abandonado tras haber sido varias veces pintado.
