Cardano activó el 18 de julio el hard fork Van Rossem y llevó la red a la versión 11 del protocolo, con contratos inteligentes más rápidos y baratos y mayor seguridad en los nodos.

Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 906,97 Bs y la tasa oficial del BCV en 736,93 Bs, según Precio Dólar Paralelo.

La transición fue fluida y solo dejó una pausa breve entre bloques, pero la gran incógnita sigue siendo si ADA logrará convertir el salto técnico en una subida sostenida.

Van Rossem refuerza los contratos inteligentes

Un hard fork es un cambio permanente en el protocolo que modifica las reglas principales de una blockchain para todos al mismo tiempo. En el caso de Cardano, Van Rossem comenzó a operar alrededor de las 21:45 UTC, según Intersect.

El mercado mira si ADA transforma la mejora en precio

La lectura inmediata del mercado fue positiva. ADA cotizaba cerca de 0.1663 dólares, con un alza de casi 1,2% en 24 horas, según datos de BeInCrypto.

Sin embargo, los hard forks de Cardano suelen provocar entusiasmo inicial y luego una fase de consolidación si no vienen acompañados de crecimiento real del ecosistema. La sostenibilidad del movimiento dependerá del uso efectivo de la red.

Entre los factores que el mercado observa están el aumento de la actividad de desarrolladores, nuevos despliegues de dApps y el incremento del valor total bloqueado en DeFi. También pesa el comportamiento de las billeteras grandes: las que contienen entre 100.000 y 100 millones de ADA han acumulado más de 25,6 mil millones de tokens, su nivel más alto desde febrero de 2023, según Santiment.

En paralelo, Cardano avanza hacia otras mejoras, como Ouroboros Leios, pensada para aumentar la capacidad. Pero la señal de fondo sigue siendo la misma: el precio dependerá del uso real, la entrada de capital y la actividad en la red, no solo del salto técnico.