Jordi Urbea aseguró en el Ibiza Tech Forum 2026 que la mayoría de las marcas cripto desaparecen no por una falla técnica, sino porque no logran que el mercado perciba una diferencia real entre una y otra.
El publicista dijo que, en un sector saturado de mensajes parecidos, la similitud termina por borrar a los proyectos más débiles. A su juicio, el problema central no está en el código, sino en la incapacidad de construir una identidad reconocible.
Un mercado donde casi todo luce igual
Urbea explicó que la publicidad cripto se ha convertido en una plantilla repetida. Según su visión, cambian el logo y el resto del mensaje permanece prácticamente intacto.
«Si miras el sector cripto y toda la publicidad, los anuncios son exactamente iguales. Cambias el logo y es lo mismo», afirmó.
Ese diagnóstico coincide con las cifras citadas en el texto: entre 150 y 300 nuevas criptomonedas se lanzan cada semana, unas 10.700 siguen activas y Bitcoin y Ethereum concentran cerca del 75% del valor total del mercado.
En ese contexto, más de 53% de todos los tokens lanzados desde 2021 ya han fracasado, y 2025 fue descrito como el año más letal hasta ahora. Para Urbea, la consecuencia es clara: en una multitud de proyectos casi idénticos, un mensaje copiado desaparece con rapidez.
La diferencia entre tener tecnología y tener marca
Urbea sostuvo que la mayoría de los fracasos no se explica por fallas técnicas, sino por la dificultad para comunicar qué hace distinto a un proyecto.
«Durante muchos años colaboré con muchas startups, y la mayoría desaparecieron porque no podían explicar la diferencia entre una marca y otra. Hay personas con tecnología e ideas increíbles, pero no tienen la capacidad de explicarlo», dijo.
La idea coincide con el estudio de CB Insights, que señaló como principal razón de fracaso que no existe una necesidad en el mercado, citada en aproximadamente 42% de los casos.
El informe también menciona que los problemas de marketing y de salida al mercado ocupan una parte relevante de esos tropiezos. En esa lectura, quedarse sin dinero aparece como el desenlace, no como el origen del problema.
La copia borra la identidad
Urbea atribuyó parte del problema a la imitación. A su entender, muchos equipos repiten fórmulas que parecen funcionar en otros proyectos y terminan diluyendo su propia propuesta.
«A esa empresa le va bien, así que lo repito. Sigues al líder y repites. Pero para el décimo mensaje, tu marca desaparece», comentó.
La postura encaja con la tesis de Byron Sharp y el Ehrenberg-Bass Institute, que argumentan que las marcas crecen cuando son distintivas y no solo diferentes, porque los compradores eligen rápido y rara vez estudian los detalles.
La conclusión de Urbea es directa: una marca que renuncia a su lenguaje, sus colores y su voz pierde activos que ayudan a ser recordada. Sin esa huella, el proyecto se vuelve intercambiable.
Crear una identidad propia sí paga
El publicista resumió su consejo en una fórmula sencilla: dejar de copiar y construir un espacio propio.
«Si creas tu espacio, creas tu lenguaje, creas tu propia forma de trabajar. Ese es mi humilde consejo», afirmó.
La investigación de Kantar, que analizó 40.000 marcas, halló una relación fuerte entre la originalidad y la cantidad que los consumidores están dispuestos a pagar. Además, señaló que las marcas distintivas logran mayores márgenes y menos sensibilidad al precio.
Para Urbea, esa lógica también aplica al universo cripto: la tecnología puede abrir la puerta, pero es la identidad la que sostiene la permanencia de una marca.
