“Hoy me desperté pidiéndole a Dios una oportunidad, no dinero. Insofacto fue lo que logré”, fueron las palabras de Alexander Beja, un joven mígrate venezolano de 24 años que hace poco llegó caminando a Bogotá desde su país.
El “milagro” ocurrió el viernes 19 de julio de 2019. Eran las 3:44 de la tarde en el norte de Bogotá cuando Alexander Beja cantaba en una esquina cerca de un restaurante, de esas tantas que son pasadas por alto en la ciudad.
Una voz llama la atención de alguien que empieza a grabar con un celular.
“Y si un día tengo que naufragar y un tifón rompe mis velas, enterrar mi cuerpo cerca del mar, de Venezuela”, termina de cantar el joven y de repente es enfocado Mario Domm y Pablo Hurtado, integrantes de la agrupación mexicana “Camila”.
La emoción se apodera de todos. Frases como «Hermano, felicidades» y «¡Maestro, maestro!» salen de los músicos. Beja había hecho llorar a Domm, que le seguía mirando sumamente conmovido.
La buena suerte vino en un paquete de felicitaciones que contenía 100 dólares de propina, un celular nuevo para el joven y la gran oportunidad que estaba esperando.
– «Vamos a comprarte un celular. Si no, cómo te voy a encontrar», le dice el vocalista de “Camila” al venezolano.
Alexander cuenta que llegó hace un año a Bogotá, caminando desde Maracay, en Venezuela. Llegó por las mismas razones que la mayoría de los migrantes vienen a Colombia: buscando una oportunidad. Dejó su familia. “Lo más importante en mi vida está en Venezuela”, dice mientras menciona que estudió medicina y le faltó un semestre para terminar.
Ahora vive con su mejor amigo en el sur de Bogotá. “Él es como mi hermano, nos conocemos desde muy pequeños. Él tuvo fe en mi cuando nadie más la tenía. Con él salía a las calles a cantar, ahora está montando un restaurante”.
Cuando terminan de comprar el celular, Mario Domm le dice a Alexander que le va a mandar por WhatsApp una nueva canción que compuso hace poco.
– Te la tienes que aprender. La vas a ensayar y en 15 días te vas para México, para que la cantes, para que la grabes. ¿Ok?
“Quisiera que estuviera mi hermano aquí (refiriéndose a su mejor amigo). Quiero que vea esto que me está pasando. Muchas cosas importantes en un solo día”, afirmó Alexander.
Por explicación a su gesto hacia Alex, Mario Domm afirma que “¡Tiene una bazuca en la boca el carnal, hay que usarlo!”.
A las 4:52 de la tarde, los artistas se reúnen en el lobby del hotel donde se hospeda “Camila”. La banda había llegado a Colombia a promocionar su nuevo disco y ese día tenían su vuelo para regresar a casa, pero antes Mario Domm quiso ensayar la canción que quiere grabar con Alexander en México.
Otro momento sublime. Alex, con lo poco que ensaya, deja de nuevo sin palabras a Mario Domm. A pesar del afán por llegar al aeropuerto a ellos no parece importarles el tiempo.