Las suscripciones de inteligencia artificial se han convertido en la vía más común para acceder a modelos como ChatGPT Plus o Claude Pro, pero una investigación de SemiAnalysis muestra que, en manos de usuarios intensivos, pueden ofrecer mucho más valor del que cuestan. En pruebas de uso exigente, un plan de 200 dólares mensuales llegó a habilitar un consumo equivalente a 8.000 dólares en tokens en Anthropic y hasta 14.000 dólares en OpenAI.
Un negocio que favorece a quienes más lo exprimen
SemiAnalysis se suscribió a los planes de Anthropic y OpenAI con el objetivo de medir hasta dónde podían llevarse esas tarifas planas. Para ello, ejecutó tareas complejas de programación durante sesiones prolongadas, con la intención de agotar los límites semanales de cada cuenta.
El resultado fue muy superior a la idea general de que estos planes rondan apenas unos 2.000 dólares de consumo en tokens por una cuota de 200 dólares. Las pruebas mostraron que Anthropic permitió alcanzar 8.000 dólares mensuales en tokens de su API, mientras que OpenAI llegó al equivalente de 14.000 dólares mensuales.
Un modelo parecido al de los bufés libres
El funcionamiento de estas suscripciones se parece al de un gimnasio o un bufé libre: quienes apenas usan el servicio compensan, en parte, a los usuarios que lo aprovechan al máximo. En el caso de la IA, esa dinámica deja a las empresas expuestas a pérdidas importantes cuando los llamados power users consumen grandes volúmenes de recursos con agentes autónomos y sesiones prolongadas.
Al mismo tiempo, ese gasto elevado se equilibra con una base mucho más amplia de suscriptores que paga la tarifa plana, pero realiza solo consultas breves y de baja intensidad. Esa combinación permite que el sistema funcione, aunque con una presión creciente sobre los márgenes.
El riesgo para la rentabilidad
El analista Ed Zitron advierte que el modelo puede volverse delicado con rapidez. A su juicio, bastaría con que un 25% de los usuarios empezara a exprimir de verdad las cuotas de uso para que los márgenes de beneficio pasaran a terreno negativo.
Esa preocupación coincide con el debate sobre la sostenibilidad de las tarifas planas en IA, especialmente cuando los modelos se usan para completar tareas complejas de manera autónoma y durante largos periodos.
Posibles recortes de precios y presión competitiva

En medio de ese escenario, OpenAI estaría valorando entrar en una guerra de precios con una bajada de sus suscripciones. La compañía podría adelantarse así a Anthropic, que también podría mover ficha en la misma dirección.
Sin embargo, para algunos expertos una estrategia de ese tipo puede salir mal. Gary Marcus sostiene que OpenAI ya depende en gran medida de generar expectación en torno a sus productos, por lo que una reducción agresiva de precios podría tener consecuencias difíciles de controlar.
La sombra de modelos más baratos como DeepSeek
La presión sobre las tarifas también estaría alimentada por modelos chinos como DeepSeek, que ofrece buena parte de la capacidad de GPT o Claude con un coste mucho menor. Frente a esa competencia, las empresas de IA refuerzan cada vez más el uso de APIs de pago por consumo.
Según algunos expertos, esas APIs imponen un sobreprecio de entre 40 y 70 veces frente al coste de los tokens incluidos en las suscripciones. Esa diferencia amplía el margen para las compañías, pero también desplaza a los usuarios más intensivos hacia modelos de cobro menos predecibles.
Los agentes de IA, el punto más sensible
Uno de los elementos que más tensiona este mercado son los agentes de IA capaces de resolver tareas complejas de forma autónoma y en sesiones largas. Estos sistemas consumen millones de tokens con rapidez, lo que encarece de forma notable su operación.
Por esa razón, OpenAI y Anthropic han empezado a limitar o incluso prohibir el uso de sus suscripciones para ciertos agentes. Amjad Masad, director ejecutivo de Replit, considera que el cierre del grifo podría llegar pronto si estos costes siguen disparándose con la IA agéntica.
Menores costes de producción
Con todo, hay un factor que podría sostener estos planes durante más tiempo: el abaratamiento de la generación de tokens. SemiAnalysis apunta que las leyes del mercado están empujando hacia una mayor eficiencia, con costes de producción cada vez más bajos.
Si esa tendencia continúa al ritmo actual, el acceso a la IA podría seguir siendo rentable para estos esquemas de tarifa plana, incluso con el uso intensivo de una minoría de clientes.
En ese contexto, las empresas de IA podrían estar subvencionando parte del consumo de sus modelos gracias a la amplia base de usuarios que apenas los utiliza. La gran incógnita es cuánto tiempo podrá sostenerse ese equilibrio.
