Foundation Alloy, una startup en etapa inicial, está desarrollando una nueva técnica para crear aleaciones que podría abrirle espacio en sectores como drones militares, relojes de lujo y cuchillos de chef. La empresa ya vende sus metales a pequeña escala y prepara una expansión con una ronda Serie A de 22 millones de dólares para aumentar su producción en los próximos años.

Una forma distinta de fabricar aleaciones

La manera habitual de combinar metales no ha cambiado demasiado desde la Edad de Bronce: se funden distintos materiales, se mezclan y se deja que formen una nueva aleación. Foundation Alloy propone un enfoque distinto, basado en un proceso en estado sólido en el que partículas de polvo metálico se golpean repetidamente hasta convertirse en un nuevo material.

Según Jake Guglin, cofundador y director ejecutivo de la empresa, este método permite obtener propiedades que otros fabricantes no pueden lograr. También aseguró que la compañía no está limitada por la demanda, sino por su capacidad de producir más volumen.

La startup ya trabaja en pilotos con compañías de los sectores automotriz, aeroespacial, de semiconductores y defensa, además de empresas que fabrican cuchillos de chef y relojes de lujo. Guglin afirmó que sus materiales pueden ahorrar grandes sumas de dinero y reducir una cantidad significativa de desperdicio.

Inversión para escalar la producción

Con la meta de llegar a varias toneladas por semana en 2027, Foundation Alloy levantó una ronda Serie A de 22 millones de dólares liderada por Voyager Ventures. También participaron Trust Ventures, Yamaha Motors, America’s Frontier Fund, Overlap Holdings, Material Impact, Engine Ventures, El Cap y Kanematsu Corporation, que además distribuirá los metales de la startup en Japón y el sudeste asiático.

La tecnología de la empresa nace de investigaciones científicas desarrolladas durante dos décadas. Tim Rupert y Chris Schuh encabezaron trabajos para entender qué ocurre con los metales a escala nanométrica, y ese conocimiento sirvió como base para el proceso de Foundation Alloy. Schuh ya había participado antes en otras iniciativas empresariales, como Desktop Metal y Xtalic.

Menos energía y más resistencia

En las aleaciones comerciales tradicionales, los distintos metales se funden y luego se combinan. Foundation Alloy evita ese paso y usa un molino especial que aplasta repetidamente los polvos metálicos hasta unirlos. Al prescindir de la fusión, Guglin sostiene que el proceso consume aproximadamente una décima parte de la energía que requieren los métodos convencionales.

El objetivo de cualquier aleación es construir una estructura cristalina a escala molecular que integre dos o más elementos metálicos. En una aleación ideal, toda la materia tendría una composición homogénea y un patrón cristalino consistente en toda la pieza. Los métodos tradicionales logran ese resultado en buena medida, pero no de forma perfecta, lo que puede dejar vacíos que afectan el rendimiento y vuelven el material más frágil o más vulnerable al calor.

Además, la técnica convencional no funciona bien con metales que tienen puntos de fusión muy distintos. Eso ha dejado fuera varias clases de aleaciones que podrían ofrecer propiedades útiles y que hasta ahora no podían fabricarse con facilidad.

El proceso en estado sólido le permite a Foundation Alloy crear materiales que resuelven compromisos antiguos en la industria. Por lo general, los metales se diseñan para resistir altas temperaturas o para soportar esfuerzos mecánicos, porque combinar ambas cualidades suele degradar su desempeño. Los metales usados en hornos tienden a ser frágiles, mientras que los que se emplean en herramientas para producir piezas, como partes de automóviles, suelen deteriorarse más rápido cuando se exponen al calor.

La empresa dice haber encontrado una forma de superar esa limitación y fabricar metales capaces de resistir temperatura y presión al mismo tiempo. Algunos de sus primeros productos son piezas para herramientas utilizadas por fabricantes de automóviles y por compañías aeroespaciales y de defensa.

Dentro del sector defensa, uno de los primeros mercados son componentes para drones. Guglin explicó que algunas de esas cadenas de suministro fueron diseñadas originalmente para cazas F-35, con un enfoque para producir alrededor de 100 piezas perfectas al año, mientras que los drones requieren cerca de 10.000 unidades al mes.

Guglin comparó el proceso de aleación con la cocina: dos chefs pueden usar los mismos ingredientes y obtener resultados distintos si no siguen los mismos pasos. En su visión, la diferencia no está solo en lo que se mezcla, sino en cómo se hace la mezcla.