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Schopenhauer y la crisis de los 40: los primeros años son el texto y los siguientes, el comentario

Arthur Schopenhauer dejó una de sus frases más citadas al sostener que los primeros cuarenta años de la vida aportan el texto y los treinta siguientes el…

Arthur Schopenhauer dejó una de sus frases más citadas al sostener que los primeros cuarenta años de la vida aportan el texto y los treinta siguientes el comentario. La idea, formulada por el filósofo prusiano en su vejez, sigue vigente por la forma en que resume el paso del tiempo, la madurez y la manera en que las personas interpretan su propia historia.

Una vida dedicada a pensar el sentido de existir

Asociado durante años al pesimismo filosófico, Schopenhauer suele recordarse por un retrato en el que aparece anciano, despeinado, canoso y con gesto severo. Sin embargo, su obra abarcó temas muy variados: política, estética, moral, psicología, retórica y hasta el arte de insultar.

En su libro Parerga y Paralipómena, publicado hacia el final de su vida, desarrolló una reflexión que con el tiempo se convirtió en uno de sus aforismos más conocidos. Allí comparó la existencia con un libro y explicó que cada etapa cumple una función distinta en la comprensión del recorrido vital.

En su planteamiento, “los cuarenta primeros años de la existencia proporcionan el texto y los treinta siguientes el comentario, que nos hace entonces comprender bien el sentido verdadero, luego la moral y todas las sutilezas”. Añadió además que al término de la vida “hay algo que nos recuerda el final de un baile de máscaras, cuando los enmascarados se retiran”.

Juventud para vivir, madurez para interpretar

La idea no se limita a una sola frase. Schopenhauer escribió también que en la juventud domina la contemplación, mientras que en la edad madura predomina la reflexión. Por eso, según su visión, la primera etapa se acerca más a la poesía y la segunda a la filosofía.

Otra de sus formulaciones apunta en la misma dirección: en la madurez, las imágenes y experiencias acumuladas dan peso a las nociones y, al mismo tiempo, atenúan el efecto inmediato de las percepciones. En esa línea, afirmó que solo quien alcanza la vejez obtiene una representación completa y comedida de la vida, porque puede verla no solo desde el comienzo, sino también desde el final, y así reconocer su vanidad.

Ese conjunto de ideas ayuda a entender por qué sus reflexiones siguen generando interés. Frente a la frustración, el derrotismo o el pesimismo que puede traer el paso del tiempo, Schopenhauer propone que cada edad cumple un papel dentro del relato personal, del mismo modo que las partes de un libro se explican entre sí.

El peso de la experiencia

Según esa lectura, los años de juventud son los que escriben el texto: allí se toman decisiones, se acumulan experiencias, se cometen aciertos y errores, y se va formando el carácter, tanto en lo personal como en lo laboral. Después, llegada la madurez, el ejercicio consiste en mirar hacia atrás y ordenar ese recorrido con una perspectiva más crítica y coherente.

La relación entre vida y relato también se conecta con otras aproximaciones posteriores. En la década de 1960, el psiquiatra Robert N. Butler describió la tendencia de muchas personas a repasar su biografía al llegar a la vejez para darle sentido.

Desde esa perspectiva, la existencia no es solo una sucesión de decisiones y acontecimientos, sino también una historia que cada quien construye y reconstruye a partir de ellos.

Por qué los 40 siguen siendo un punto de inflexión

Schopenhauer escribió en el siglo XIX y su referencia a los 40 años responde al contexto en el que vivió. En su obra estableció ese punto como una especie de quiebre vital y dejó otros 30 años de horizonte para el comentario de la vida.

Hoy, la esperanza de vida en España supera los 84 años, por lo que su formulación puede parecer temprana. Aun así, la observación conserva fuerza por la precisión con la que sitúa una etapa en la que muchas personas comienzan a reorganizar lo vivido.

En esa misma línea, la psicología actual maneja el concepto de reminiscence bump o pico de reminiscencia, que describe el aumento de recuerdos autobiográficos vinculados con la adolescencia y la adultez temprana cuando se avanza en la edad. Jonathan Koppel y Dorthe Berntsen explican que se trata de una cantidad desproporcionada de recuerdos que datan de esos años, asociada con la consolidación del yo maduro. Otros autores lo definen como el aumento en la proporción de recuerdos de juventud observado en personas mayores de 40 años.

Lejos de significar que el pasado domine la vida adulta, esta idea sugiere un cambio de foco: con la madurez, importa menos la acumulación de vivencias aisladas y más el sentido que adquieren dentro del trayecto completo. Dicho de otro modo, la mirada se desplaza de la poesía de la experiencia hacia la filosofía de la interpretación.

Así, la reflexión de Schopenhauer mantiene vigencia no solo por su pesimismo aparente, sino porque ofrece una forma de entender la vida como una narración en construcción, donde cada etapa aporta algo distinto a la comprensión del conjunto.

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