Empresas y Negocios

Lumen pasa de la semana de cuatro días a un esquema flexible de 32 horas

Mientras en Europa sigue abierto el debate sobre la reducción de la jornada laboral, una pequeña consultora de servicios SEO con sede en Cardiff decidió…

Mientras en Europa sigue abierto el debate sobre la reducción de la jornada laboral, una pequeña consultora de servicios SEO con sede en Cardiff decidió dar un paso más allá de la semana de cuatro días. Lumen pasó a un modelo de 32 horas semanales con flexibilidad total para que cada trabajador organice su tiempo, incluso sin horarios fijos de entrada o salida.

Del experimento de cuatro días a un nuevo sistema

El cambio llegó después de que la empresa probara en 2023 la semana laboral de cuatro días. De acuerdo con su CEO, Aled Nelmes, los resultados superaron las expectativas: la rotación de personal cayó a cero, la productividad aumentó y el equipo se sintió más descansado y comprometido.

Nelmes aseguró que los trabajadores reportaban sentirse más felices, con mejor salud y más productivos. Un estudio publicado en la revista Nature Human Behaviour respalda la idea de que este tipo de reducción de jornada puede tener efectos positivos en el bienestar y el rendimiento.

La nueva propuesta: autonomía para decidir cuándo trabajar

La empresa decidió entonces sustituir la semana de cuatro días por una de 32 horas, pero con una diferencia clave: no impone en cuántos días ni en qué horario deben completarse esas horas. Cada empleado define cuándo trabaja y cómo reparte su semana según sus necesidades y objetivos.

Según Nelmes, la intención fue ir más allá en la flexibilidad. La única condición que mantiene Lumen es que los proyectos y metas se cumplan. Para eso, la empresa busca personas con autodisciplina, capacidad de concentración, autorregulación, iniciativa e independencia.

El directivo sostiene que en muchas compañías se microgestiona demasiado el día a día y se asume, sin pruebas, cuál es la jornada ideal para ser productivo. Su planteamiento es que esa decisión debe delegarse en cada persona.

Reuniones, formación y poco más

La flexibilidad de Lumen no es absoluta. La empresa reserva tiempo para reuniones de equipo, en las que se definen los proyectos, y para formaciones obligatorias. En conjunto, Nelmes afirma que esas actividades no superan las tres horas semanales.

Fuera de esos espacios, cada trabajador distribuye su jornada sin horarios rígidos y con libertad para organizar sus tareas.

Lo que pasó durante la prueba

Durante los tres meses que duró el ensayo del nuevo modelo, Nelmes observó que la mayoría de los empleados no cambió de forma drástica sus hábitos. En general, conservaron rutinas parecidas a las tradicionales, aunque ajustaron detalles para atender asuntos personales.

Entre esos ajustes estuvieron actividades como hacer deporte, asistir a citas médicas o adaptar el trabajo a los horarios de los hijos, recuperando luego ese tiempo en otro momento de la semana. El CEO explicó que muchas personas prefieren seguir moviéndose dentro de una estructura de horario más o menos estable.

El caso más extremo que citó fue el de una empleada que aprovechaba la flexibilidad para mover sus días de descanso según el clima o sus necesidades personales. Después trabajaba los domingos, porque era cuando encontraba mayor concentración y menos interrupciones.

Valores compartidos y límites claros

Nelmes afirmó que la empresa cuida mucho la selección de personal para asegurarse de que el equipo comparta valores de compromiso y responsabilidad. En ese sentido, dijo que no contratarían a alguien que solo quisiera trabajar 16 horas en dos días.

También señaló que algunas personas no lograron adaptarse a ese nivel de libertad y exigencia, por lo que tuvieron que salir de la empresa.

El objetivo de Lumen es dar a sus trabajadores margen suficiente para conciliar, atender a sus familias y desarrollar su vida personal, algo que también puede reducir gastos en guarderías, limpieza o actividades extraescolares. Nelmes sostiene que, si se permite que los empleados sean buenos padres, también pueden ser buenos trabajadores.

No es un modelo para todos los sectores

Aunque la experiencia ha sido positiva para la plantilla de Lumen, su CEO reconoce que este formato no es aplicable a todas las empresas ni a todos los sectores. Considera que consultoras, bancos, despachos de abogados o firmas de marketing pueden adaptarse mejor a un esquema así, porque combinan teletrabajo y organización por objetivos.

En cambio, admite que su implantación resulta mucho más compleja en actividades como la industria manufacturera, la construcción, la hostelería o el turismo, donde la presencia física y los horarios fijos forman parte esencial del trabajo.

Con todo, la compañía decidió adoptar de forma permanente este modelo de 32 horas semanales con alta flexibilidad, tras considerar satisfactorios los resultados obtenidos.

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