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He-Man y los Masters del Universo debuta con 54,3 millones y queda lejos de recuperar su costo

La nueva película de He-Man y los Masters del Universo llegó a los cines con buenas críticas, una base de seguidores que parecía asegurada y un 87% de…

He-Man y los Masters del Universo debuta con 54,3 millones y queda lejos de recuperar su costo

La nueva película de He-Man y los Masters del Universo llegó a los cines con buenas críticas, una base de seguidores que parecía asegurada y un 87% de aprobación del público en Rotten Tomatoes, pero su arranque comercial la dejó muy lejos de las expectativas. En su primer fin de semana, la cinta sumó 54,3 millones de dólares en todo el mundo y se perfila ya como uno de los tropiezos de taquilla más notorios de 2026.

Un estreno con cifras débiles frente a su presupuesto

Entre el 5 y el 7 de junio, la producción recaudó 29,3 millones de dólares en Estados Unidos y 25 millones en los 86 países donde debutó de forma simultánea. Con ese resultado, el acumulado global quedó en 54,3 millones.

La película habría requerido una recaudación muy superior para entrar siquiera en terreno de recuperación. Amazon MGM habría invertido entre 170 y 200 millones de dólares en la producción, a lo que se suman los gastos de promoción. Bajo ese escenario, el título tendría que acercarse a los 425 millones de dólares para cubrir lo invertido.

Pese a ese panorama, Amazon MGM sostiene una lectura distinta. Kevin Wilson, responsable de distribución doméstica de la compañía, afirmó en un comunicado que el fin de semana representó “un comienzo muy sólido” y calificó la respuesta del público como “fantástica”. La estrategia de la empresa apunta claramente a Prime Video.

La sombra de la adaptación de 1987

La franquicia lleva décadas tropezando en el terreno audiovisual. En agosto de 1987, Cannon Films estrenó la primera versión en imagen real de Masters del Universo, con Dolph Lundgren como protagonista. Aquella cinta tuvo un presupuesto de 22 millones de dólares y terminó con una recaudación de 17,3 millones.

Ese fracaso, sumado al de Superman IV, contribuyó de forma directa al derrumbe financiero de Cannon Films, una productora conocida por sus cintas de acción de bajo presupuesto con figuras como Chuck Norris y Charles Bronson.

Entre ambas películas hay diferencias evidentes en escala y factura. La producción de 1987 estuvo marcada por las limitaciones económicas: Orko y Battle Cat ni siquiera aparecieron en pantalla, y buena parte de la trama se trasladó a California en vez de desarrollarse en Eternia, que quedó reducida a unos pocos descampados.

La versión de 2026 ofrece una realización más cuidada y recupera secuencias que en los años ochenta quedaron fuera, como el ataque de Beast Man en la Tierra. También cuenta con un reparto que en la memoria de muchos sigue siendo difícil de igualar, con Frank Langella y Meg Foster junto a Lundgren. Aun así, esa mejora técnica no se tradujo en una respuesta comercial fuerte.

Una lógica comercial que no termina de funcionar

Ambas adaptaciones comparten un mismo supuesto: si un juguete triunfa, su versión cinematográfica también debería hacerlo. Esa lectura ganó fuerza después de que Barbie recaudara 1,4 mil millones de dólares en 2023, lo que llevó a Mattel a impulsar una gran cantidad de proyectos basados en su catálogo.

Entre ellos figuran más de 14 películas en desarrollo, como Hot Wheels, producida por J.J. Abrams; Rock ‘Em Sock ‘Em Robots, con Vin Diesel; además de Polly Pocket, Barney y Magic 8 Ball. Masters del Universo es la primera gran apuesta de esa nueva etapa.

Sin embargo, el caso de Barbie dejó una lección distinta. El éxito de esa película no dependió solo de la nostalgia por la muñeca, sino de la manera en que transformó ese punto de partida en una reflexión sobre los roles de género, capaz de conectar también con públicos que no habían jugado con Barbies en décadas, o incluso con quienes rechazaban el juguete por considerar que transmitía un mensaje tóxico.

He-Man, en cambio, parece apoyarse casi por completo en la nostalgia de un grupo muy concreto: hombres adultos que crecieron con la serie animada de los años ochenta. Fuera de ese perímetro, la película no ofrece un gancho comparable ni un motivo claro para atraer a otros espectadores.

Backrooms y Scary Movie, dos modelos distintos

El comportamiento de la taquilla reciente refuerza esa impresión. En un extremo aparece Backrooms, la película de A24 dirigida por Kane Parsons. Con un presupuesto de 10 millones de dólares, ya lleva 212 millones recaudados en menos de dos semanas.

Su punto de partida es una mitología de internet sobre espacios liminales, sin una franquicia previa que obligue a respetar décadas de continuidad comercial. Además, Parsons tiene una relación orgánica con ese material: tiene 20 años, es youtuber y arrastra a su audiencia desde internet hasta la sala de cine.

En el otro extremo está Scary Movie. La sexta entrega de la saga paródica de los hermanos Wayans, ausente de los cines desde 2013, recaudó 55 millones en Estados Unidos y 105,5 millones a escala global con un presupuesto de apenas 30 millones. Su propuesta es directa, el público sabe lo que va a encontrar y, aunque remite a éxitos pasados, no depende de la nostalgia como único motor.

En ese contexto, Masters del Universo termina pareciendo una superproducción diseñada para una demanda que no existe. Tiene virtudes, pero no parece haber encontrado al público al que realmente podía interesarle.

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