El Real Decreto 450/2026 establece en España el marco normativo para la llegada de los Sistemas Inteligentes de Transporte (SIT), una base legal que abre la puerta a semáforos conectados, carreteras más adaptativas y una gestión del tráfico apoyada en datos en tiempo real.
Qué son los Sistemas Inteligentes de Transporte
Los SIT convierten la infraestructura vial tradicional en una red capaz de comunicarse, procesar información y ajustarse de forma inmediata a lo que ocurre en la vía. Para ello pueden emplear sensores, radares, tecnología LIDAR o inteligencia artificial, aplicados a semáforos, carreteras o señales de tráfico. En ese contexto, esos elementos dejan de ser estáticos y pasan a interactuar con el entorno.
La finalidad del decreto es ordenar su implantación de manera coherente e interoperable en todo el país, con la intención de mejorar la gestión del tráfico, reforzar la seguridad vial y ofrecer información útil a los usuarios.
La adaptación a la normativa europea
Con esta disposición, España incorpora a su ordenamiento jurídico la Directiva (UE) 2023/2661 del Parlamento Europeo y del Consejo, aprobada el 22 de noviembre de 2023. Esa directiva actualiza el marco europeo de los sistemas inteligentes de transporte para responder a los retos de movilidad, digitalización y sostenibilidad identificados por la Unión Europea.
El plazo para su incorporación venció el 21 de diciembre de 2025, por lo que la transposición llega con varios meses de retraso. Además, la nueva norma sustituye al Real Decreto 662/2012, que en su momento adaptó la directiva original sobre SIT.
Datos obligatorios y acceso en tiempo real
Uno de los cambios más relevantes es que la disponibilidad de datos de movilidad en tiempo real pasa a ser obligatoria. Eso incluye información sobre incidencias, obras o condiciones meteorológicas adversas, que deberá ponerse a disposición del usuario a través de los llamados Puntos de Acceso Nacional.
El decreto configura esos Puntos de Acceso Nacional de Tráfico y Movilidad, de Transporte Multimodal y de Zonas de Estacionamiento Seguras mediante nodos críticos, con el objetivo de garantizar un flujo de datos y servicios real, eficiente, abierto e interoperable, tanto para las administraciones como para los vehículos conectados.
Qué puede cambiar en los semáforos
En la práctica, un semáforo conectado a esa red de datos puede actuar de formas que hoy no están generalizadas. Entre los usos posibles están detectar la llegada de una ambulancia y coordinar una secuencia de luz verde para crear un corredor de emergencia automático, analizar la densidad del tráfico en un barrio y ajustar los ciclos de varias intersecciones para evitar atascos, o responder ante un peatón que cruza de forma imprevista.
La tecnología necesaria ya existe y se ha probado en algunas ciudades. En Córdoba, por ejemplo, ya se ha ensayado este tipo de funcionamiento. Lo que faltaba hasta ahora era un marco normativo que fijara cómo deben comunicarse estas infraestructuras entre sí y con los vehículos.
Protección de datos y límites del sistema
El Real Decreto establece que el tratamiento de datos personales solo se realizará cuando sea necesario para prestar los servicios de transporte inteligente y siempre conforme a la normativa europea y nacional de protección de datos.
Eso significa que la norma no plantea una vigilancia masiva de conductores ni un sistema de sanción remota. La obligación actual recae sobre las administraciones, no sobre los conductores, por lo que ningún usuario está obligado hoy a llevar un dispositivo SIT en su vehículo. La baliza V16 no se considera un dispositivo SIT, aunque tenga conectividad IoT.
El papel de los SIT en el futuro de la movilidad
El objetivo de fondo es estandarizar la forma en que se comunican las infraestructuras españolas para que hablen el mismo idioma que las del resto de Europa. Esa interoperabilidad será clave para el desarrollo de los vehículos autónomos, ya que su funcionamiento depende de una conexión precisa y fiable entre la infraestructura vial y el propio vehículo.
Sin esa estandarización, la comunicación entre vehículos autónomos y la vía resulta imposible o, como mínimo, insuficiente para alcanzar el nivel de precisión requerido.
Lo que todavía falta por definir
El decreto fija el marco general, pero no establece calendarios concretos ni presupuesto para desplegar los SIT en ciudades y carreteras. La norma habilita a los ministerios de Interior y de Transportes y Movilidad Sostenible para desarrollarla mediante futuras órdenes, por lo que todavía queda camino para ver semáforos inteligentes operando de forma extendida en España.