Un equipo de investigación puso a prueba a tardígrados microscópicos en simulantes del regolito marciano y concluyó que el suelo de Marte, tal como se conoce hoy, es tóxico incluso para estos animales capaces de resistir vacío espacial, radiación y desecación extrema.

Dos especies, dos resultados distintos

La evaluación se hizo con dos especies: Hypsibius exemplaris y Ramazzottius S778. Después de dos días expuestos al simulante marciano MGS-1, no sobrevivió ningún ejemplar de H. exemplaris. En el caso de R. S778, algunos individuos sí lograron mantenerse con vida.

El equipo observó además que, al lavar el simulante de suelo, el daño disminuía de forma notable. Ese hallazgo apunta a un compuesto químico soluble concreto como principal responsable del efecto tóxico: los percloratos, sales oxidantes muy abundantes en Marte. Estas sustancias fueron detectadas por la sonda Phoenix hace casi dos décadas y más tarde confirmadas por el rover Curiosity.

Qué simuló el experimento

Para analizar mejor la supervivencia de estos organismos en Marte, las poblaciones fueron expuestas únicamente a dos simulantes marcianos, MGS-1 y OUCM-1, sin incluir otras condiciones propias del planeta, como la radiación, el vacío o las temperaturas extremas. Como comparación, se usó arena terrestre.

Durante cuatro días, el equipo monitoreó cuántos individuos permanecían activos. El análisis estadístico mostró que la supervivencia dependía del tipo de suelo, de la especie y del tiempo de exposición.

Relevancia para futuras misiones

El resultado tiene importancia para los planes de exploración humana. Antes de pensar en una base en Marte, sería necesario poder cultivar alimentos allí, y para eso el suelo tendría que ser productivo y capaz de albergar vida terrestre. Este estudio muestra que, en su estado actual, el regolito marciano puede ser letal incluso para uno de los grupos animales más resistentes conocidos.

Los hallazgos también son relevantes para la protección planetaria. Si un organismo escapara de un hábitat marciano, sería necesario saber si podría sobrevivir en el entorno del planeta y contribuir a su contaminación biológica.

Un modelo clásico para estudiar extremófilos

Los tardígrados llevan décadas como referencia en la investigación sobre extremófilos. El experimento TARDIS, realizado en 2007, demostró que pueden soportar la exposición directa al espacio exterior y a la radiación ultravioleta e ionizante cuando están en criptobiosis, un estado de latencia extrema en condiciones ambientales críticas.

Sin embargo, una cosa es resistir en estado “apagado” y otra mantenerse activos, que es precisamente la condición más relevante para cualquier escenario de colonización biológica. Por eso, este ensayo representa uno de los primeros intentos de comprobar si pueden soportar esas condiciones más vulnerables sobre simulantes del suelo del cráter Gale, la zona explorada por Curiosity.

Un paso inicial, no una conclusión definitiva

Los investigadores señalan que los resultados ofrecen una base útil, pero que todavía hacen falta más pruebas para entender por completo la habitabilidad potencial del regolito marciano y los riesgos asociados. El siguiente paso sería incorporar de forma progresiva otras variables ambientales de Marte, como la radiación, la presión y la temperatura.

En ese sentido, el estudio se considera todavía preliminar para determinar con precisión cuáles serían las condiciones idóneas para la supervivencia de estos animales en un ambiente marciano.