BYD prepara una inversión de 2.000 millones de euros para ampliar su red de carga ultrarrápida en Europa con unas 3.000 estaciones antes de que termine…
BYD prepara una inversión de 2.000 millones de euros para ampliar su red de carga ultrarrápida en Europa con unas 3.000 estaciones antes de que termine 2027, en una apuesta con la que busca reducir uno de los principales obstáculos del vehículo eléctrico: el tiempo de recarga.
Carga en cinco minutos
La compañía china, que además de fabricar automóviles produce baterías y tecnología de carga, quiere impulsar en la región su sistema Flash Charging, capaz de operar con cargadores de hasta 1.500 kW de potencia. Esa cifra triplica la potencia de los Supercharger más recientes de Tesla, que rondan los 500 kW.
Para aprovechar ese rendimiento, los vehículos deben incorporar la segunda generación de la Blade Battery de BYD, diseñada para soportar estas cargas extremas. Con esa combinación, la marca asegura que el salto del 10% al 70% de batería puede completarse en cinco minutos.
El primer modelo europeo compatible con esta tecnología es el Denza Z9GT, que sirve como escaparate de la propuesta tecnológica de la empresa. La versión eléctrica de este modelo parte desde 115.000 euros.
Plan de expansión en Europa
El despliegue previsto por BYD contempla unas 3.000 estaciones en Europa antes de que finalice 2027. De ese total, 600 estarán en el Reino Unido, donde la empresa ya inauguró su primer punto de carga ultrarrápida.
En España, la estrategia inicial pasa por instalar entre 200 y 300 cargadores, según lo que la compañía ha planteado para el mercado local.
Stella Li, máxima ejecutiva internacional del grupo, señaló al Financial Times que cada punto de recarga cuesta casi medio millón de libras, lo que eleva de forma notable el tamaño de la inversión necesaria para ejecutar el plan.
Cómo protege la red eléctrica
Uno de los retos de los cargadores de alta potencia es el impacto que pueden generar sobre la red eléctrica. BYD prevé resolverlo con baterías estacionarias instaladas en cada punto de carga. Estas se recargarán en horas de menor demanda, normalmente de madrugada, y funcionarán como reserva energética cuando un conductor conecte su vehículo.
Con este esquema, la demanda punta sobre la red se reduce de manera importante.
El permiso, el principal freno
Para BYD, el mayor obstáculo no está en la tecnología ni en el presupuesto, sino en los plazos administrativos. Bono Ge, director de la compañía en el Reino Unido, explicó al Financial Times que el reto no reside en la infraestructura, sino en la velocidad con la que los ayuntamientos concedan las autorizaciones necesarias.
La empresa sostiene que puede desplegar la infraestructura con rapidez una vez obtenidos esos permisos.
Una estrategia para ganar terreno
La iniciativa recuerda al papel que jugó la red Supercharger en la expansión de Tesla, al aliviar la preocupación por la carga en viajes largos. Europa ya dispone de una red amplia y Tesla cuenta con unos 20.000 puntos en el continente, pero BYD apuesta por menos estaciones, aunque con mucha más potencia.
Además, la compañía quiere extender el uso de sus cargadores a vehículos de otras marcas, con la intención de convertir esta red en un estándar más abierto dentro del mercado.
La expansión comercial de BYD en la Unión Europea también avanza. Su cuota pasó del 0,8% al 1,9% en los primeros cuatro meses de 2026, de acuerdo con datos de la patronal europea del automóvil ACEA. En Reino Unido, la participación de la marca alcanza el 3,4%, por encima de Renault y Volvo.