En una de las confesiones más impactantes en la historia del baloncesto, Stephen Curry reveló que conquistó sus dos primeros campeonatos de la NBA padeciendo queratocono, una afección ocular progresiva que le provocaba una visión borrosa y distorsionada. El base de los Golden State Warriors jugó durante años sin saber que sufría este problema en la vista.
«Pensaba que así era como todos veían», declaró Curry al explicar cómo percibía el aro y la cancha durante los primeros años de la dinastía de San Francisco.
¿Qué es el queratocono y cómo afectaba su rendimiento?
El queratocono es una enfermedad degenerativa en la que la córnea se adelgaza y adopta una forma cónica, impidiendo que la luz enfoque correctamente en la retina. Esta condición genera visión borrosa y distorsionada, sensibilidad extrema a la luz y al deslumbramiento, además de dificultad para enfocar objetos a larga distancia.
A pesar de competir con esta desventaja física, Steph Curry lideró a los Warriors a ganar los títulos de 2015 y 2017, además de obtener dos premios MVP de la temporada regular, incluyendo el primer MVP unánime en 2016.
El diagnóstico de 2019 y el uso de lentes correctivos
No fue hasta el año 2019 cuando, tras una racha inusual de tiros fallados desde la línea de tres puntos, Curry acudió al oftalmólogo y recibió el diagnóstico. Para solucionar el problema, comenzó a utilizar lentes de contacto esclerales, diseñados específicamente para corregir la deformación de la córnea.
Tras adaptarse a los lentes, la precisión del número 30 aumentó drásticamente, permitiéndole consolidarse como el máximo anotador de triples en la historia de la NBA y ganar su cuarto anillo en 2022. La historia demuestra que su tiro se basaba en memoria muscular, mecánica e instinto puro, y su confesión deja un precedente sobre la importancia de la salud visual en deportistas de alto rendimiento.
