De tierras larenses a suelo margariteño. De occidente a oriente. La voz más reconocida del galerón oriental es la de Benito Quirós. Llamado “El Rey del Galerón”, este cantante privilegió lo cotidiano, lo popular. Lejos de la música comercial, supo ganarse el corazón y el oído musical de miles de radioescuchas en la década de los 60. Nacido en Quíbor, hizo vida entre Anzoátegui y Monagas. Con su guitarra, fiel compañera y confidente, y automóviles ‘viejos’ recorrió el oriente regalando su voz, enalteciendo el folclor.
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El galerón es una de las manifestaciones musicales más importantes de la cultura popular venezolana. Se deja escuchar —explica Sacven— al ritmo de la mandolina oriental, el bandolín, el cuatro y la guitarra. “Su eje de influencia se extiende principalmente por la región oriental del país, donde se hace presente en ofrecimiento a la Cruz del Cielo (otras la llaman Cruz de Mayo), la Virgen del Valle o cualquier otro santo de devoción”.
En “El canto del galerón”, una publicación de Sacven, da cuenta que según los investigadores, el término galerón data de 1625, cuando el rey español Felipe IV ordenó la celebración de una fiesta en todos sus reinos por la llegada de la armada de los galeones a Cádiz. “Además de las corrientes musicales venezolanas, se ha determinado que el galerón también ha influido en géneros caribeños como el Punto Guajiro de Cuba, la Bamba mexicana, el Torbellino de Colombia y la Mejorana de Panamá”.
Aun cuando está ampliamente extendido en la geografía nacional, el galerón tiene una fuerte influencia en la región oriental del país, donde se alterna con la fulía en los Velorios de Cruz.
“Ya sea en la isla de Margarita, Mérida, Táchira, Lara o Cojedes, el cantador del galerón utiliza la décima o espinela como forma poética de la estrofa, la cual puede versar sobre historia, biología, amores, astronomía y, generalmente, sobre la veneración profesada a lo divino; según sea su ubicación geográfica variará de un estado a otro en el ritmo, la forma de canto y la incorporación del baile”.
Benito Quirós: Diosa neoespartana. Galerón a la virgen del Valle. José Ramón Villarroel. Amigo turista, polo de Francisco Mata.
La danza que acompaña en algunas regiones el canto del galerón se caracteriza por “movimientos galantes que se acentúan agitando un pañuelo, mientras el hombre zapatea y realiza una especie de persecución a la mujer”, reseña el Diccionario de cultura popular”, de Rafael Strauss.
Si el galerón acompaña el Velorio de Cruz, no se baila; solo se improvisa ante un altar realzado con una cruz adornada para la ocasión.
Conocedores del género musical señalan que este canto tiene un ritual: desde las 8:00 de la noche hasta la 6:00 de la mañana aproximadamente se reúnen los cantantes y músicos para festejar al ritmo del galerón. Al inicio, “los instrumentistas realizan un preludio a partir del cual el ‘cantador’ comienza su improvisación sobre el tema de su preferencia, jugando con su creatividad y su tesitura para intentar desprestigiar a su oponente contrapunteador”.
Una vez iniciada ‘la contienda’, el cuatro y la guitarra invitan a puntear”. En Sonidos del Folclore se explica así el ritual: El canto de galerón se inicia después de un preludio que ejecutan lo instrumentos acompañantes, el bandolín, el cuatro, y la guitarra. Después, cada artista va cantando con sus décimas un tema y diferente que puede ser de historia, mitología, amores y, desde luego, un tema “a lo divino” que es lo más apropiado. Cada galerón dura largo tiempo, entre uno y otro, los cantores descansan, beben y conversan con el resto de los presentes.
En ese galerón callejero, los cantores adoptan apodos singulares, como ‘La Culebra de la Costa, El Volcancito de Coicual, El Tigre de Chuparipar, adaptando animales y los nombres de los caseríos a los que representan. Se canta en todo el oriente costero, pero con más fuerza en Sucre y Nueva Esparta.
La vigencia musical de Benito Quirós —quien murió trágicamente el 18 de mayo de 1967— se mantiene. “Luce graciosa y bonita/ con Río Caribe en la calle / la santa Virgen del Valle/ patrona de Margarita”, dice uno de sus temas emblemas, nombrado como la misma patrona de Oriente, Virgen del Valle”.
En Maracaibo la voz de Quirós, llamado también “El Jilguero Venezolano”, cautivó al zuliano a través de la emisora Ondas del Lago. La planta lo trajo a la ciudad, donde debutó, con éxito, en agosto de 1940. “Hoy esperan brazo abierto / a la Virgen milagrosa / con una linda carroza en las playas de este puerto / todos estaban alertos cuando el 22 de enero / de un barquito mensajero un marino divisó / fue cuando la Virgen vio el pueblo carupanero”, cantó Benito en “La Patrona de Oriente, un galerón de 1956, compuesto a propósito de una visita canónica de la Virgen del Valle a los pueblos del oriente: Carúpano, Río Caribe y Cumaná. Su vida fue llevada al cine recientemente. El director de “El Rey del Galerón”, John Petrizzelli, señala que pensaron en este valor cultural porque “fue un cantante de música venezolana que se desligó de las élites”. Quirós, dice, “se alejó de la metrópoli y se fue de radio en radio a cantarle, sobre todo, a aquellos campesinos que se fueron a los pueblos que surgieron tras el boom petrolero. No fue un cantante comercial y fue conocido más que todo en el oriente. Pretendemos que sea conocido en todas partes”.
Francisco Mata también fue un reconocido cultor de la música oriental, entre ella, el galerón y el polo. “Antes de llegar, a La Restinga / amigo turista voltea la cara / y verás los cerros, los cerros que forman / los cerros que forman las tetas, de María Guevara”, cantaba al monumento natural margariteño, junto a su conjunto, Los Guaiqueríes, con el que llevó la música neoespartana al país.