Hace unos días, LITILIT inauguró en Vilna, Lituania, una fábrica de láseres de femtosegundo que, según la compañía, tiene la mayor capacidad potencial del mundo para producir este tipo de equipos. La empresa promete 1.000 unidades durante el primer año y 3.000 cuando la planta esté a plena capacidad.

El salto no está solo en la tecnología, sino en el método de fabricación: hasta ahora, la producción de estos sistemas era casi artesanal, mientras que LITILIT busca hacerlos en serie, como ocurre en la industria manufacturera convencional.

Una apuesta industrial para los chips de IA

Un láser de femtosegundo emite pulsos de luz brevísimos, de una milbillonésima de segundo, y esa duración le da una precisión muy alta. Esa característica le permite trabajar en procesos delicados, incluso para grabar letras en un cabello, como muestra este ejemplo divulgado por Xataka Ciencia.

Su uso industrial cobra peso en el empaquetado avanzado de chips, una fase clave para integrar componentes como las memorias HBM en las GPU usadas para IA y otras tareas. También entra en juego en el trabajo con sustratos de vidrio, donde hacen falta láseres de pulso ultracorto para perforar sin dañar el material.

En ese mercado, LITILIT asegura que su planta fue diseñada para combinar arquitecturas propias, componentes menos complejos y un alto grado de automatización. La empresa invirtió unos seis millones de euros en una instalación de unos 4.000 metros cuadrados, con montaje robotizado, mecanizado CNC y líneas de ensayo. De acuerdo con Optica OPN, la compañía prevé iniciar la producción en 2027 y exportar buena parte de los equipos a Europa, América del Norte y Asia.

Un sector pequeño, pero con peso global

Lituania no es un actor menor en esta industria. El primer láser lituano, de acuerdo con 3 Seas Europe, data de 1966, y la primera empresa comercial nació en 1983. Desde entonces se formó un ecosistema que hoy exporta entre 90% y 95% de su producción a más de 80 países, según la agencia de innovación de Lituania.

Ese mismo organismo afirma que alrededor del 10% de todos los láseres científicos del mundo se fabrican allí, en un país de menos de tres millones de habitantes. La industria, añade, crece a una tasa anual del 16%.

La tensión geopolítica también atraviesa el negocio. Tras la apertura de la embajada de Taiwán en Lituania en 2021, Euronews reportó que China respondió con medidas como retirar su embajada, expulsar al embajador lituano y suspender el tráfico ferroviario y exportaciones. Aun así, China sigue entre los compradores de esta tecnología, al tiempo que desarrolla con rapidez sus propios láseres de pulsos ultracortos.

En ese tablero, el reto de LITILIT es industrial: pasar de equipos de alta precisión a una fabricación capaz de sostener volúmenes mayores sin perder rendimiento. Su presidente ejecutivo, Nikolajus Gavrilinas, sostuvo que, a medida que crece la demanda de estas industrias multimillonarias, también aumentará la de láseres de femtosegundos.