Los reguladores estadounidenses despejaron el camino para el cultivo de una planta de algodón genéticamente modificada cuya semilla sea comestible para las personas, y una nueva fuente de alimento repleta de proteínas, algo muy útil sobre todo en los países productores de algodón afectados por la desnutrición.
El Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura estadounidense levantó esta semana la prohibición al cultivo modificado, desarrollado por científicos de la Universidad de Texas. Ahora sólo falta la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
El algodón se cultiva en todo el mundo y su fibra se usa para fabricar tejidos. La semilla se utiliza entre otras cosas para alimentar al ganado bovino y ovino, que tiene múltiples cámaras estomacales. Pero la semilla común no es apta para que la coman los humanos y muchos otros animales porque tiene altos niveles de gosipol, un químico tóxico.
Con la ayuda financiera de un grupo de la industria del algodón, científicos dirigidos por el especialista en biotecnología de plantas Keerti Rathore usaron una técnica llamada ARNi, o interferencia de ARN, para “silenciar” un gen, prácticamente eliminando el gosipol de la semilla de algodón.
