Elon Musk intentó primero convencer a las grandes operadoras de Estados Unidos para ofrecer telefonía móvil vía satélite con Starlink, pero recibió negativas. A partir de ahí, SpaceX cambió de ruta y empezó a construir su propia operadora móvil con espectro, torres y tecnología propia.
El rechazo de las operadoras empujó el plan
El portazo más claro llegó con los resultados del tercer trimestre. El consejero delegado de T-Mobile, Srini Gopalan, descartó cualquier acuerdo de operador móvil virtual con SpaceX. Gopalan afirmó además que el satélite es una versión inferior del acceso fijo inalámbrico, mientras que Dan Schulman, de Verizon, dijo que no veía ningún beneficio en ofrecer una plataforma de ese tipo a un proveedor de comunicaciones por satélite.
SpaceX respondió moviendo la pieza más escasa del negocio: el espectro. La compañía pagó a EchoStar 17.000 millones de dólares entre efectivo y acciones por frecuencias en la banda de 2 GHz, pensadas para hablar con móviles desde el espacio. Después, acordó comprar a Grain Management hasta 14 MHz emparejados en la banda de 800 MHz, una porción de ondas bajas que atraviesa paredes y llega al interior de los edificios.
Según SpaceX, con esas bandas Starlink Mobile podría convertirse en el primer operador de red en desplegar espectro satelital y terrestre. La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos todavía debe aprobar la operación.
La red ya no depende solo del espacio
Con los satélites y el espectro en la mano, SpaceX aún necesita la infraestructura terrestre para repartir la señal. Bloomberg adelantó que la empresa buscaba acceso a al menos 80.000 antenas en Estados Unidos, una cifra que Reuters situó en torno a la mitad de las 158.500 torres que había el año pasado.
En paralelo, SpaceX firmó una alianza con Qualcomm para que el fabricante suministre sus plataformas Dragonwing a decenas de miles de estaciones base terrestres de Starlink Mobile, con despliegue previsto a partir de 2027. La compañía también negocia la compra de Boost Mobile, una puerta de entrada a clientes en un mercado de la telefonía valorado en 235.000 millones de dólares.
Si esas piezas encajan, Musk pasará de buscar socios a controlar buena parte de la cadena: satélites, red terrestre y base de usuarios.




