Sony anunció que en enero de 2028 dejará de fabricar discos físicos para PlayStation. La empresa justifica el cambio en las preferencias del jugador y en la tendencia del mercado, pero las cifras apuntan a una razón más directa: rentabilidad.
El formato digital deja más margen por unidad
La clave está en cuánto gana Sony por cada copia vendida. Según el análisis de Serkan Toto, de Kantan Games, la empresa recibe en torno a un 54% más por cada juego digital propio que por el mismo título en físico.
En un precio de 70 dólares, la versión digital deja los 70 dólares completos porque no hay una tienda externa que se quede con comisión. En el caso del disco, el margen baja tras descontar alrededor de un 30% para el distribuidor y un 5% de fabricación, hasta unos 45,50 dólares de beneficio.
El negocio físico ya pesa muy poco en sus cuentas
Más allá del margen por unidad, el negocio físico representa una porción cada vez menor dentro de la compañía. Según un informe corporativo de la propia compañía, el software físico fue apenas el 3% de sus ingresos en 2024.
La lógica es clara: cuantos menos intermediarios hay en la cadena, mayor es el beneficio que se queda la empresa. En paralelo, el formato digital también reduce el peso de la reventa y de la segunda mano, porque el código queda ligado a una cuenta personal y no puede circular como un disco.
El movimiento de Sony encaja con una transición que ya venía avanzando en el sector y que empuja a más compras digitales. La empresa, en la práctica, apuesta por un modelo en el que cada venta dependa menos del soporte y más de la cuenta y el ecosistema propios.
La segunda mano también pierde terreno
La otra cara de esta decisión es la segunda mano, que deja de generar ingresos para Sony cuando un disco cambia de dueño. Un analista de Alinea Analytics decía que la cuestión gira en torno a la rentabilidad y el control para PlayStation.
Ese mercado no es menor. GameStop registró una caída del 14% en sus ingresos trimestrales el pasado marzo, y Circana calcula que el gasto en juegos físicos nuevos en Estados Unidos cayó a 1.600 millones de dólares en el último año, frente a un máximo de 11.500 millones en 2009.
