Las grandes discográficas han comenzado una ofensiva para frenar el rápido avance de la IA musical, argumentando que su éxito se basa en la infracción masiva de derechos de autor.

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Demandas por infracción de derechos de autor

Universal Music Group, Sony Music Entertainment y Warner Records, apoyados por la RIAA, han presentado demandas contra plataformas como Suno y Udio, alegando que entrenan sus modelos con catálogos protegidos sin licencia. Las empresas de IA defienden el uso bajo la doctrina del «uso justo», sosteniendo que sus sistemas aprenden patrones matemáticos en lugar de copiar obras completas.

Leyes contra la clonación de voz

Los intérpretes temen los “deepfakes” musicales, donde la IA clona el timbre y la entonación de cantantes famosos. El vacío legal federal deja sin protección la “voz” de un artista. La industria ha presionado políticamente, logrando la aprobación de la Ley ELVIS en Tennessee, que declara delito el uso no autorizado de la voz mediante IA.

Exigencia de licencias comerciales

El objetivo final de los sellos es someter a la IA a las reglas del mercado. Se busca un modelo de licencias basado en “consentimiento, crédito y compensación”, obligando a las plataformas a pagar por el uso de catálogos y respetar la decisión del artista de participar en el entrenamiento de los modelos.

Mientras las plataformas promueven la democratización de la creación musical, la industria advierte que sin regulación la tecnología podría socavar el modelo económico de los creadores.