Un equipo de arqueólogos ha identificado una red de intercambio de obsidiana entre pequeños grupos de cazadores‑recolectores que habitaron el sur del Cáucaso entre 57 000 y 27 000 años. Los hallazgos demuestran que, lejos de vivir aislados, estos grupos compartían herramientas y técnicas a distancias de hasta doscientos kilómetros.
Descubrimiento de la obsidiana y su significado
Los investigadores analizaron la composición química de fragmentos de obsidiana, una roca volcánica utilizada para fabricar cuchillos y puntas de lanza. Cada cantera posee una firma única, lo que permitió rastrear el origen de cada pieza encontrada en yacimientos dispersos entre 40 y 200 km de la fuente.
La amplitud de la distribución sugiere que distintos grupos estaban en contacto, intercambiando materiales y conocimientos, en lugar de que un solo grupo recorriera todo el territorio en busca de alimento.
Implicaciones para la evolución humana
Este patrón de cooperación obliga a revisar los modelos clásicos sobre la evolución humana, que atribuían el éxito de las poblaciones principalmente a su adaptación climática. Según el estudio, la circulación de información y la colaboración fueron factores esenciales de supervivencia, ofreciendo una nueva perspectiva para entender la resiliencia humana frente al cambio ambiental.
El sur del Cáucaso, considerado un punto clave para estudiar la movilidad humana, muestra también la coexistencia de culturas del Paleolítico Medio y Superior durante milenios, lo que refuerza la idea de una interacción prolongada entre grupos.
