Dos municipios de Minnesota toparon con problemas para sacar de servicio las cámaras de Flock Safety después de cancelar sus acuerdos: en Plymouth, la policía desconectó los equipos tras más de un mes sin respuesta, y en Dayton la alcaldía denunció que dos dispositivos volvieron a operar sin autorización.
La secuencia quedó reflejada también en un hilo difundido en X, donde se resumieron los reclamos de ambas ciudades.
Plymouth cortó la energía tras semanas sin respuesta
En Plymouth, el concejo municipal votó en septiembre por terminar el contrato con Flock, pero la ciudad afirmó que la empresa no respondió durante más de un mes mientras las cámaras seguían instaladas.
Ante esa demora, el jefe policial Eric Fadden ordenó desconectar los cables de alimentación para impedir que los equipos siguieran funcionando y registrando placas.
Flock, por su parte, dijo que respetaba la decisión municipal y que trabajaba con el cliente para retirar las cámaras, después de destacar el impacto de su tecnología en la ciudad.
Dayton denuncia que dos cámaras fueron reconectadas
Dayton, también en Minnesota, describió un episodio distinto cuando puso en pausa su programa. La ciudad afirmó que Flock le informó que retirar el equipo podía tomar hasta 60 días, pero sostuvo que dos cámaras fueron reconectadas sin autorización.
Según la alcaldía, el Departamento de Policía se enteró de una orden de mantenimiento generada por Flock el 17 de septiembre de 2026. Al día siguiente, la ciudad notificó que el programa estaba en pausa y que no debía completarse ninguna orden de trabajo.
La versión municipal es que esa instrucción no se respetó y que una cámara volvió a entrar en servicio sin permiso; además, la ciudad reportó que dos cámaras fueron reconectadas.
En el caso de Dayton, la información disponible no aclara qué procedimiento contractual debía seguirse ni cómo se resolvió la disputa, por lo que la denuncia sobre la reconexión queda atribuida a la ciudad.
Lo que deja la disputa entre ciudades y proveedor
Los sistemas ALPR capturan matrículas mediante cámaras y las registran, una función que en Plymouth fue motivo de preocupación cuando el municipio quiso asegurarse de que los equipos dejaran de operar.
Las dos localidades muestran que cancelar un contrato no siempre equivale a retirar de inmediato los dispositivos. En un caso, la autoridad local cortó la energía; en el otro, denunció que el equipo volvió a activarse pese a una pausa ordenada por el municipio.
La situación de Minnesota se sumó a otro episodio citado en el reporte, ocurrido en Illinois, donde se mencionó un caso similar relacionado con la retirada de cámaras.
Por ahora, Plymouth y Dayton describen dos caminos distintos dentro de un mismo problema: cómo hacer efectiva la salida de un proveedor cuando los equipos siguen instalados o vuelven a conectarse.





