Los libros infantiles personalizados hechos con IA se han vuelto un regalo cada vez más común, pero también una fuente de choque entre padres jóvenes y abuelos que los ven como un obsequio entrañable.

El regalo que genera choque familiar

Estas herramientas permiten crear un cuento en minutos a partir de fotos reales del niño o la niña. El resultado lo convierte en protagonista, con su nombre, su cara y detalles de su vida, antes de imprimirlo y enviarlo a casa.

El problema, según recoge Wired, es que no siempre son los padres quienes impulsan la compra. En varios casos, son abuelos y otros familiares los que insisten en regalar estos libros, incluso cuando se les pide no usar fotos ni datos de los menores.

En medio de ese conflicto aparece otro factor: el rechazo a la IA generativa está mucho más extendido entre padres jóvenes, mientras que para otros adultos sigue siendo un detalle afectivo y novedoso.

Privacidad, consentimiento y libros mediocres

Más allá de la discusión estética, el uso de imágenes de menores abre dudas sobre privacidad y consentimiento. Las fotos pueden terminar en manos de plataformas externas, y la preocupación por su uso para otros fines sigue presente.

Libros infantiles con IA dividen a padres y abuelos

En una de las herramientas probadas, las imágenes se borran en 24 horas si no se crea el libro, pero si se hace el pedido se guardan durante un año, aunque no se compartan con terceros.

La investigadora Daozhi Xu, de la Universidad Macquarie, publicó un análisis sobre este tipo de libros y concluyó que un niño no valora un cuento solo porque lleve su nombre, sino por la calidad de la historia. Según su revisión, estos libros suelen tener errores ortográficos, dibujos que no coinciden con el texto e historias sin sentido.

Además, su precio no los vuelve más atractivos. En algunas plataformas cuestan 35 euros, o 45 euros si se quieren con tapa dura; en otra, 27,99 euros impresos y 6,99 euros en formato ebook. Frente a eso, hay libros infantiles originales que se consiguen entre 10 y 15 euros.

El resultado, en muchos casos, es el mismo: un libro más caro, peor hecho y que termina abandonado a la segunda página.

Un negocio que crece pese a las críticas

La popularidad de estos cuentos personalizados confirma que la IA también se ha metido en el terreno infantil, con productos que prometen cercanía emocional, pero que dejan abiertas dudas sobre su valor real.

En este caso, el debate no se limita a si el libro luce bien o no: también enfrenta dos formas distintas de entender el regalo, la tecnología y el cuidado de los menores.