Un ciudadano venezolano fue baleado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la ciudad de Austin, en el estado de Texas. La víctima fue identificada como Wilmer Rafael Garcés Pérez, de 28 años, quien de acuerdo con la declaración de su esposa a los medios locales, recibió dos disparos en la espalda luego de ser interceptado por un vehículo de la mencionada agencia federal.
El automóvil en el que se desplazaba el afectado, un Toyota Corolla de color azul, terminó con múltiples impactos de bala y daños materiales visibles en la puerta del copiloto, según documentó la prensa de la región.
Reacciones políticas y exigencias de transparencia
Tras conocerse los hechos, el congresista Greg Casar condenó públicamente el tiroteo y solicitó formalmente la apertura de una investigación independiente. Asimismo, el legislador demandó la publicación inmediata de los videos registrados por las cámaras corporales de los uniformados para esclarecer las responsabilidades en el uso de la fuerza.
Por su parte, el alcalde de Austin, Kirk Watson, manifestó su profundo malestar e indignación por el procedimiento ejecutado por los agentes federales en la localidad. «Aunque estoy descontento y enojado por esto, no me sorprende en absoluto», señaló el funcionario, al tiempo que advirtió que situaciones de esta gravedad se han registrado en otras ciudades debido a los métodos operativos actuales del ICE.
Estado de salud y deslinde policial
A consecuencia del ataque, el herido fue ingresado de emergencia en el Centro Médico Dell Seton con una lesión de proyectil en el torso. El alcalde Watson confirmó que el connacional permanece hospitalizado bajo pronóstico grave.
En el plano operativo, tanto Watson como la jefa de la policía de Austin, Lisa Davis, aclararon de manera tajante que los funcionarios de la policía local no tuvieron participación alguna en la intervención del ICE, y puntualizaron que su presencia en el sitio del suceso se redujo exclusivamente a labores de resguardo y control del perímetro vial.
