Investigadores de Hong Kong presentaron un aglutinante biológico hecho con levadura genéticamente modificada, gelatina y arena que pudo imprimirse en 3D en condiciones simuladas de Marte. La formulación optimizada alcanzó cerca de 12 MPa de resistencia a la compresión, un 170% más que el control.

Una mezcla biológica para imprimir estructuras

La propuesta busca resolver uno de los dilemas de construir en Marte: llevar materiales desde la Tierra implicaría un gasto enorme, mientras que fabricar ladrillos a partir del suelo marciano exigiría mucha energía para fundirlo. Frente a esas opciones, el equipo plantea un aglutinante biológico que mantenga unidos los granos de arena y permita darles forma en tres dimensiones.

La investigación se publicó en línea el mes anterior a la nota del South China Morning Post, fechada el 4 de octubre de 2026, en la revista internacional Chem Circularity, de Cell Press. El medio atribuyó la información a un artículo de Chao Kong desde Beijing y describió la propuesta como un material de construcción «vivo» pensado para una fabricación rápida y de bajo costo.

La resistencia alcanzó cerca de 12 MPa

La formulación optimizada alcanzó una resistencia a la compresión cercana a 12 megapascales, o MPa. Esa cifra fue aproximadamente 170% superior a la de la formulación de control empleada por los investigadores, aunque el reporte no ofrece los valores numéricos de esa referencia ni otros resultados mecánicos.

El estudio sitúa esos cerca de 12 MPa dentro del rango de los materiales de construcción convencionales. La resistencia a la compresión indica cuánto esfuerzo puede soportar un material cuando fuerzas opuestas lo comprimen, por eso es un indicador clave para evaluar mezclas destinadas a estructuras.

Pruebas simuladas, no un refugio en Marte

El equipo imprimió el material en 3D bajo condiciones que imitaban el entorno marciano, pero la información divulgada no dice que la mezcla haya sido probada sobre la superficie de Marte. Tampoco especifica qué aspectos del ambiente se reprodujeron, cuánto duraron las pruebas o si el material resistió exposiciones prolongadas.

La nota tampoco informa sobre la duración de la estabilidad del material, su comportamiento frente a cambios de temperatura ni su capacidad para proteger a futuros habitantes. Por eso, el resultado debe leerse como una prueba de concepto y no como una vivienda lista para uso.

La propuesta apunta a reducir la dependencia de cargas de construcción enviadas desde la Tierra y evitar, en principio, un proceso intensivo en energía para convertir suelo en ladrillos. Aun así, el reporte no aporta mediciones de energía, costos, plazos ni escalabilidad.