El gigante estadounidense de microprocesadores Intel anunció este miércoles en la Casa Blanca, junto al defensor del «made in America» Donald Trump, una inversión de 7.000 millones de dólares en una fábrica de Arizona (suroeste).
El presidente estadounidense, que hizo del regreso de la producción industrial a Estados Unidos una prioridad de su mandato, vinculó enseguida su llegada al poder con esta inversión.
Los 7.000 millones de dólares permitirán la creación de 3.000 empleos de fuerte valor añadido y «de altos ingresos», e indirectamente 10.000 nuevos puestos de trabajo, explicó la compañía.
«Intel está muy orgullosa de que la mayoría de nuestra fabricación se haga aquí, en Estados Unidos, y que la mayoría de nuestra investigación y desarrollo esté en Estados Unidos», proclamó el director general Brian Krzanich en la Casa Blanca.

