Google dio un paso clave en su estrategia espacial al enviar hoy un prototipo de su satélite de computación orbital a bordo de un cohete lanzado desde California. Es la primera vez que el gigante tecnológico pone en órbita uno de sus chips avanzados.

La prueba del chip en el espacio

Construido por la empresa Planet Labs, el dispositivo comprobará si las unidades de procesamiento tensorial de Google, diseñadas para competir con las tarjetas gráficas de Nvidia, pueden operar en condiciones espaciales. Para ello, el sistema debe suministrar un kilovatio de energía continua, enfriar el chip y ejecutar diversos modelos para detectar posibles fallas.

Travis Beals, ejecutivo de Google que dirige Project Suncatcher —el plan de la compañía para crear grupos informáticos a gran escala en órbita—, señaló que las pruebas en tierra son útiles, pero ninguna se compara con la experiencia real.

El futuro de los centros de datos orbitales

El estudio detallado sobre esta tecnología fue publicado en la revista Joule. La investigación analiza cómo abaratarse el acceso al espacio y sostiene que, para lograr costos de 200 dólares por kilogramo en 2035, el cohete Starship requeriría transportar 370.000 toneladas de carga útil, lo que equivale a unos 1.800 lanzamientos durante la próxima década.

A pesar de los retos logísticos, las pruebas iniciales indican que los chips toleran la radiación espacial y presentan una tasa de error muy baja en tareas de inferencia típica, lo que refuerza la confianza de la empresa en la viabilidad del proyecto para los próximos cinco años.