Ciudades de Reino Unido y Alemania prueban alternativas para que los conductores de vehículos eléctricos sin garaje puedan cargar en la calle: farolas adaptadas, bordillos con tomas eléctricas y canales protegidos para pasar cables desde viviendas. Las experiencias muestran opciones distintas, aunque también límites de potencia, costos y regulación.
Las farolas aprovechan el alumbrado existente
En Londres, el distrito de Kensington and Chelsea ensayó puntos de carga en farolas en 2017, en asociación con la empresa Ubitricity. Birmingham prueba 560 puntos en zonas residenciales con estacionamiento fuera de la vía pública, mientras que en West Northamptonshire se instalaron más de 3.000 cargadores en la calle, varios de ellos en farolas.
La ventaja de esta fórmula es que puede aprovechar el suministro eléctrico existente y evitar nuevas zanjas. Sin embargo, su potencia es baja y puede reducirse cuando la red local está bajo presión. Un punto de 7,4 kilovatios necesita entre ocho y diez horas para cargar una batería de 60 kilovatios hora, por lo que resulta más adecuado para dejar el vehículo durante la noche.

La experiencia de Valencia expuso otro obstáculo: según informó El País, la ciudad retiró 22 cargadores instalados en farolas en 2021 tras una objeción del Servicio Territorial de Industria, que exigió separar los puntos de recarga del alumbrado público. También se han reportado quejas en Reino Unido por mantenimiento deficiente y enchufes que fallan con el mal tiempo.
Los bordillos ofrecen más potencia, con un costo mayor
En Lindenthal, un barrio de Colonia, se probaron cuatro bordillos de carga entre abril de 2024 y marzo de 2025. Rheinmetall informó de más de 2.800 cargas exitosas y una disponibilidad técnica superior al 99 %. Cada sesión aportó unos 19 kilovatios hora, equivalentes a aproximadamente 120 kilómetros de autonomía, y cada unidad puede suministrar hasta 22 kilovatios de corriente alterna.
También se instalaron unidades en Düsseldorf. El costo por equipo se situaría en torno a los 5.000 euros, según Forocoches Eléctricos. Como ocurre con otros puntos públicos, la plaza frente al cargador debe permanecer disponible para la carga.

Canaletas y carreteras de carga siguen en evaluación
Otra solución consiste en llevar un cable desde un cargador doméstico hasta el vehículo estacionado frente a la vivienda. En un caso en un pueblo cercano a Sevilla, un instalador enterró un conducto entre el garaje y el bordillo. En Reino Unido se han probado canaletas en la acera para proteger el cable; un reporte citado por la BBC señala que tenderlo sin protección a través de la acera es ilegal.
En Francia se prueba un tramo de 1,5 kilómetros de carretera con carga inalámbrica mientras los vehículos circulan. Suecia cuenta con una vía experimental de 1,6 kilómetros en Gotland, destinada a camiones y autobuses. El costo estimado para carreteras de inducción se ubica entre dos y seis millones de euros por kilómetro, según el medio New Mobility.
Estas iniciativas abarcan desde intervenciones puntuales frente a una vivienda hasta obras viales de gran escala. La información disponible describe pruebas y despliegues locales; no establece que una alternativa haya resuelto de forma general el acceso a la carga para quienes no tienen garaje.





