La deuda sigue disponible para el sector, pero los mayores intereses y las condiciones más estrictas pueden demorar proyectos de centros de datos.
Los inversores se han vuelto más exigentes al financiar proyectos de inteligencia artificial y han encarecido el crédito para empresas que construyen centros de datos, según un reporte del Wall Street Journal. Compañías como CoreWeave, Nebius y Nscale dependen de préstamos y bonos para levantar instalaciones y alquilar capacidad de cálculo.
Los intereses suben para los operadores de centros de datos
Estas empresas llevan varias semanas con dificultades para vender bonos, una de sus principales vías de financiamiento. El costo también aumentó para QTS: hace seis meses evaluaba solicitar un préstamo de 800 millones de dólares; ahora busca una suma casi igual, pero pagaría entre 4 y 6 millones de dólares más al año en intereses.
CoreWeave colocó deuda a principios de año con una tasa de 9,75%. Actualmente, quienes compran esos bonos exigen una rentabilidad superior al 15%, según el reporte.
La cautela puede retrasar nuevas instalaciones
Hock Tan, director ejecutivo de Broadcom, advirtió en octubre que el financiamiento podía convertirse en un freno para la expansión de la inteligencia artificial, incluso por encima de la disponibilidad de chips o electricidad. Nscale, por su parte, retrasó hasta diciembre su salida a bolsa porque los posibles financiadores de un centro de datos destinado a Anthropic exigen condiciones más duras.
Entre las preocupaciones de los inversores están los retrasos de obras por protestas vecinales, la posibilidad de que los beneficios de la inteligencia artificial tarden más de lo previsto y la exposición acumulada al sector. El mercado también distingue entre prestar dinero a Microsoft y financiar a una empresa que le alquila instalaciones: la deuda de QTS vinculada a un centro de datos construido para Microsoft se ha encarecido desde abril, mientras la de la tecnológica apenas ha variado.
La financiación no ha desaparecido. Hasta septiembre, las empresas de inteligencia artificial habían captado 466.000 millones de dólares en deuda, más de cuatro veces la cantidad de un año antes, según Morgan Stanley, citado en un reporte sobre el mercado de deuda. La cifra no elimina el problema del costo: para los proyectos que no generan ingresos suficientes, conseguir dinero barato resulta cada vez más difícil.
Un presidente de EQT empleó el término «megavatios de alarde» para referirse a anuncios de capacidad que no necesariamente se concretan, según Semafor. Firmar compromisos de energía no equivale a entregar electricidad conectada ni a asegurar el financiamiento para pagar las instalaciones.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.