La red que sostiene buena parte de Internet se ha multiplicado bajo el mar en apenas tres décadas. Un video de 20 segundos, elaborado a partir de datos de TeleGeography y difundido por Mapped Earth, muestra el salto desde 1999 hasta 2029.
De 87 cables en 1999 a casi 700 proyectados
El material arranca en 1999, cuando la red contaba con 87 cables en servicio y 67.442 kilómetros de longitud total. Desde entonces, el mapa acelera: para 2000 la longitud total se duplica con unos 30 cables más, mientras el tendido gana densidad en el Atlántico norte y, después, en las rutas hacia Asia.
Según la pieza, en 2005 el Pacífico ya estaba cruzado. Más adelante, entre 2008 y 2013, la red pasa de 230 a 331 cables, y entre 2015 y 2020 sube de 370 a 481, con un claro engrosamiento del trazado en el Pacífico.
Europa, África y el peso de las rutas oceánicas
El mapa también destaca a Europa como una gran puerta de entrada: recibe enlaces desde Norteamérica por el Atlántico y desde Asia y el Mediterráneo por el sur y el este. En ese crecimiento aparecen nodos como Marsella, Burdeos y Sopela, en Bizkaia.
La animación avanza hasta 2026 con 591 cables y más de un millón y medio de kilómetros. Al final, en 2029, el mapa se acerca a los 700 cables y muestra en el Ártico algunas líneas planificadas, en tono claro, junto a sus costas.
Una infraestructura expuesta y difícil de reparar
Los cables submarinos son, en la práctica, la columna vertebral de Internet y de servicios como la banca. Pese a ello, están expuestos en el fondo marino y sufren entre 150 y 200 fallos al año, según el Comité Internacional para la Protección de Cables.
La mayoría de esas averías son accidentales, sobre todo por pesca y anclas, aunque el texto advierte que también existen herramientas sofisticadas para atacarlos. Por eso, las empresas reparten capacidad entre varios cables para reducir el impacto de un corte.




