La tensión en la órbita terrestre volvió a subir después de que se detectara un satélite ruso aproximándose a un satélite de radar de la compañía finlandesa ICEYE, que aporta datos de inteligencia a Ucrania. Según se describió, es la primera vez que se registra algo así contra un satélite comercial vinculado con ese apoyo, y la reacción abrió paso a una idea poco habitual: ponerle escoltas a los satélites militares.
Una propuesta para vigilar desde cerca
La compañía Astroscale, especializada en limpieza orbital, sostiene que puede desarrollar una flota de naves que acompañen y protejan a otros satélites sin acoplarse a ellos ni capturarlos. En declaraciones de su jefe de defensa, Alex Godfrey, durante un evento en Londres, la propuesta apunta a reforzar especialmente a Europa, donde sus tecnologías de acercamiento serían más débiles que las de Rusia o China.
El planteamiento, según Space, se basa en naves capaces de operar a muy corta distancia para reaccionar ante amenazas o movimientos sospechosos sin tocar el satélite protegido. La idea es mantener vigilancia próxima, con maniobras precisas y sin un acoplamiento físico.
El antecedente está en la basura espacial
La empresa defiende que su mayor ventaja es la experiencia acumulada en tareas de retiro de chatarra espacial. Para limpiar órbita, debe acercarse mucho a objetos inertes, y esa destreza —afirma— podría adaptarse a este nuevo uso. La tecnología que propone estaría basada en la que ya utilizó en su misión ADRAS-J, donde probó maniobras de proximidad con éxito sobre la etapa superior descartada de un cohete japonés.




