La presión ejercida por los centros de datos destinados a la inteligencia artificial sobre la industria de los semiconductores ha colocado a la empresa neerlandesa ASML ante un cuello de botella insuperable. La compañía ha confirmado que su capacidad de fabricación para los años 2027 y 2028 se encuentra completamente vendida, con clientes formalizando encargos que no podrán ser entregados hasta 2029 o 2030, una situación que pone de manifiesto la magnitud de la demanda global.
Las máquinas de ultravioleta extremo como único motor tecnológico
La posición de ASML en el mercado global es de un monopolio efectivo debido a que es la única compañía que produce las máquinas de fotolitografía de ultravioleta extremo (UVE) indispensables para fabricar circuitos integrados de vanguardia. Estas plantas de producción, impulsadas por gigantes como TSMC, Intel, Samsung, Rapidus, SK hynix y Micron, requieren entre 30 y 50 equipos de este tipo en sus instalaciones de mayor capacidad.
Ante esta coyuntura, ASML ha elevado sus previsiones financieras y espera cerrar el cuarto trimestre con ventas netas de entre 14.200 y 15.200 millones de euros. Sin embargo, Christophe Fouquet, el director general de la empresa, ha declarado que los esfuerzos internos de la organización resultarán insuficientes para reaccionar a la presión que ejerce el mercado, anticipando además un incremento en los precios de sus equipos para 2027 ante la falta de alternativas viables a gran escala.



