Anker, una de las marcas más conocidas en el mercado de baterías portátiles, sostiene que las powerbanks no tendrán un papel relevante en su negocio…
Anker, una de las marcas más conocidas en el mercado de baterías portátiles, sostiene que las powerbanks no tendrán un papel relevante en su negocio dentro de los próximos años e incluso podrían desaparecer como categoría de producto rentable. Así lo planteó Yang Meng, director ejecutivo de la compañía, en una entrevista reciente, en la que también explicó el giro estratégico que atraviesa la empresa china fundada en 2011 por un antiguo ingeniero de software de Google.
Una categoría con fecha de caducidad
Yang Meng comparó las baterías portátiles con productos electrónicos de consumo que tuvieron un ciclo de vida limitado, como los reproductores de MP3, los casetes o los CD. Según su visión, entre la compra inicial de un producto y el abandono de su uso suelen pasar alrededor de diez años, un lapso que, en su lectura, describe bien lo que ocurre con varias categorías tecnológicas.
En ese contexto, el directivo señaló que las powerbanks no estarán entre las líneas más rentables de la compañía en los próximos años y dejó abierta la posibilidad de que dejen de existir como producto relevante en poco tiempo.
Un mercado que ya no crece al mismo ritmo
Las baterías portátiles vivieron su etapa de mayor expansión entre 2012 y 2022, pero en los últimos tres años su avance se ha desacelerado con fuerza. Las proyecciones del mercado apuntan a un crecimiento cada vez más lento, mientras la irrupción de las baterías de silicio-carbono se perfila como uno de los cambios más importantes para la industria.
Para Anker, esa evolución también se refleja en la estructura de su catálogo. En 2024, la empresa llegó a ofrecer 100 modelos distintos de powerbank, una cifra que evidencia la saturación de una línea de negocio que ya no ocupa el centro de su estrategia económica.
El giro de Anker hacia productos de mayor gama
Las declaraciones de Yang Meng también responden a la transformación interna de la compañía. Anker ha pasado de ser una firma centrada en baterías portátiles a convertirse en un grupo con peso creciente en áreas como el audio. En ese proceso, la empresa ha empezado a desarrollar chips propios para sus productos de sonido, con la intención de competir en la gama más alta.
Ese cambio forma parte de una nueva filosofía que el propio directivo resume con una clasificación interna: dejar de actuar como una “empresa serie 5” para convertirse en una “empresa serie 7”, donde esa cifra representa el nivel más alto dentro de la nomenclatura de Anker. Durante años, la marca se enfocó en ofrecer productos asequibles y bien valorados en relación calidad-precio, por encima de varios rivales directos y a menor costo que las marcas premium.
Ahora, la meta es disputar espacio a los líderes de cada categoría, como ocurre con los AirPods de Apple, mediante productos de gama alta y precios que permitan elevar el beneficio neto de la empresa.
Qué implica para las powerbanks
La lectura de Yang Meng no apunta necesariamente a una desaparición inmediata del mercado de las powerbanks, sino a un cambio de peso dentro del negocio de Anker y a una evolución más amplia del sector. Para la compañía, las baterías portátiles ya no representan una apuesta tan rentable como sus otras divisiones.
Si las baterías de silicio-carbono terminan por consolidarse como norma en el corto plazo, el usuario medio tendría cada vez menos motivos para llevar una powerbank consigo. En ese escenario, la categoría seguiría existiendo, pero con un papel mucho menos central que el que tuvo en su etapa de mayor expansión.