Desde el 7 de julio, todos los coches nuevos en la Unión Europea deben contar con el sistema ADDW (Advanced Driver Distraction Warning). El reglamento exige que el dispositivo solo analice la mirada del conductor en tiempo real y genere una señal binaria de “atento” o “distraído”, sin grabar ni conservar vídeo.
Regulación y funcionamiento
El texto del Reglamento General de Seguridad, en su Artículo 6(3), establece que el ADDW no debe grabar ni conservar datos más allá de lo estrictamente necesario para su función. En teoría, el vídeo bruto nunca sale del vehículo.
Desafíos de privacidad y casos previos
La normativa no obliga a ningún mecanismo de auditoría independiente que verifique que los sistemas ADDW instalados realmente operan en circuito cerrado, según All About Cookies. Tampoco define con precisión qué se considera “necesario” ni el tiempo máximo de retención de la información.
Investigaciones anteriores han mostrado que datos de conductores pueden compartirse con terceros. En 2024, The New York Times reveló que varios fabricantes compartían información de comportamiento con intermediarios de datos y compañías de seguros, lo que resultó en primas más altas para conductores no conscientes de la evaluación.
Otra investigación, de Reuters, documentó que empleados de un fabricante compartieron de forma privada vídeos e imágenes sensibles captados por las cámaras de los coches de sus clientes, incluidos momentos de intimidad.
El caso de la autoridad sueca de protección de datos, que sancionó a una empresa por instalar cámaras con IA que analizaban el comportamiento de conductores, muestra que el argumento de seguridad no basta para justificar la vigilancia conductual, según Tech Times.
El think tank de seguridad vial ETSC también se quejó de que la caja negra (EDR), obligatoria desde julio de 2024, no registra ubicación ni hora, lo que la hace casi inútil para investigaciones de siniestros, según ETSC.
Perspectivas futuras
La Comisión Europea planea seguir desarrollando el ADDW hasta 2027, incorporando la detección de distracciones cognitivas y no solo visuales. Los fabricantes deberán demostrar que los datos de seguimiento ocular no salen del vehículo y que no se comparten con aseguradoras o terceros.
La ley obliga a que el dato no salga del coche; la confianza dependerá de la transparencia de las políticas de privacidad de cada fabricante.
Imagen de portada | Vitaly Gariev
