Estefanía Sánchez, diseñadora venezolana formada en París, cambió por completo el rumbo de su taller para producir bolsas mortuorias luego del doble terremoto que sacudió a Venezuela el 24 de junio y agravó la crisis humanitaria en La Guaira.
Del taller de moda a una tarea de emergencia
La iniciativa comenzó el 27 de junio, tres días después de los sismos, cuando una clienta le alertó sobre la falta de insumos para la entrega de cuerpos en el estado La Guaira. Desde entonces, Sánchez y su equipo de costureras dejaron a un lado la confección comercial para concentrarse en una labor humanitaria.

Según los datos reseñados por Efe, el trabajo ya suma la entrega de más de 3.200 fundas fúnebres. En la primera jornada, la diseñadora, su madre y su tía fabricaron 90 unidades.
El diseño final incluye una capa interna de tela antifluido, un exterior impermeable y un sistema de cierre reforzado. También adaptaron medidas para niños y realizaron pruebas de resistencia, incluso con la propia Sánchez dentro de los prototipos.
La carga emocional y la red de apoyo
La costurera reconoció el costo emocional de tratar con familiares que acuden al centro de acopio en busca de una bolsa para retirar a sus seres queridos. Su tía, Hilda Chacón, también participa en el proceso de empaque y contó que al principio lloraban antes de empezar a trabajar.

Con el paso de los días, la operación creció gracias a donaciones privadas de rollos de tela y al apoyo de redes de voluntarios que distribuyen el material de forma gratuita.
El esfuerzo surge en medio de una tragedia que, según cifras oficiales, deja más de 3.500 muertes. La plataforma Desaparecidos Terremoto Venezuela registra más de 31.000 reportes de personas con las que sus familiares aún no han podido entablar contacto desde el día del desastre.
Una crisis que sigue desbordando las capacidades
Sánchez admitió que la demanda supera la capacidad de producción de su negocio, mientras la incertidumbre continúa en torno a las personas en paradero desconocido. En ese contexto, el taller se ha convertido en un punto de apoyo para una emergencia que desbordó las capacidades logísticas en el estado La Guaira.
