Fernanda no cierra “un ojo” en la noche. Se desvela y madruga. Encarna en el papel de una vigilante y está alerta hasta que el sol salga. La septuagenaria ha sido víctima de hurto en su casa, tres veces durante el último mes. Se mantiene nerviosa.
En la zona norte de Maracaibo, robos y hurtos en residencias son el calvario de residentes. Generalmente, los delincuentes atacan de noche. Entre la 1:00 de la madrugada y las 4:00 de la mañana suelen cometer sus fechorías. Los dueños están “en el quinto sueño”.
Fernanda tiene más de 30 años residiendo en la avenida Fuerzas Armadas. Cada vez que es víctima de un robo refuerza la seguridad en su quinta de dos pisos. La situación la ha llevado a instalar cámaras de seguridad, cerco eléctrico, reflectores y sustituir el material del portón de la entrada por uno más resistente. “Y aún así no estoy tranquila, los malandros se las ingenian”, lamenta.
Fuentes policiales explican que hay dos modus operandi: los delincuentes que entran a las viviendas “a ver qué se pueden llevar, sin ser vistos por los residentes”, y “los hampones que hacen las famosas ‘mudanzas’ en las que someten a las víctimas y los despojan de la mayor cantidad de enseres, joyas y artefactos que tengan en el hogar”.
A Juan Pérez lo cazaron cuando estaba sacando dinero de un cajero automático en un centro comercial de la avenida 15 (Delicias). Lo obligaron a que los llevaran hasta su vivienda y estando allí lo “mudaron”. Los hampones duraron dos horas mientras se llevaron los artefactos eléctricos, enseres y joyas.
“La mudanza’ es el modus operandi que más se está ejecutando. Roban en apartamentos, quintas y hasta en casas humildes, y se llevan de todo en cuestión de minutos”, asegura la policía.
Una “mudanza” realizaban, la mañana del pasado sábado, en un apartamento del conjunto residencial Casa Virginia, en La Lago, tres delincuentes cuando fueron abatidos por funcionarios de Polimaracaibo. Habían sometido al propietario, un comerciante, en un supermercado, en la calle 72.
Según las estadísticas de la comandancia del Cpbez, en las parroquias Juana de Avila, Coquivacoa y Olegario Villalobos las urbanizaciones y sectores más afectados son: Canaima, La Picola, Viento Norte, La Trinidad, La California, Doral, Rosal Sur , Rosal Norte, Monte Bello, San Jacinto, La Güaireña y La Lago.
A pesar de que la policía maneja la vulnerabilidad de estos sectores, los residentes aseguran que “no hay patrullaje ni vigilancia adecuada para contrarestar la inseguridad”. El Cpbez tiene la competencia en materia de seguridad en la parroquia Coquivacoa, mientras que Polimaracaibo resguarda Juana de Ávila.
Por lo general, los robos son cometidos por grupos de, mínimo, tres delincuentes y siempre hay un adolescente de contextura delgada, porque “tiene más facilidad para ingresar a las casas”.
Sobre las constantes denuncias por parte de los vecinos sobre la inseguridad. El general Rúben Ramírez Cáceres, director de Polimaracaibo, aseguró que desde octubre pasado fueron incoporadas 12 patrullas y 20 motopatrullas al plan de vigilancia de los cuadrantes que le corresponden. Además, el jefe de Polimaracaibo indicó que la vigilancia en estas tres parroquias es reforzada por todos los cuerpos de seguridad del Eje Metrópolitano del Zulia.