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FOTOS: Marea humana en Filipinas por procesión del Nazareno Negro

MANILA, 9 Ene 2017 (AFP) – Más de un millón de personas asistieron este lunes en Manila, a pesar de la amenaza de atentados, a la procesión anual del Nazareno Negro, una de las más impresionantes manifestaciones de devoción católica. Los fi

MANILA, 9 Ene 2017 (AFP) – Más de un millón de personas asistieron este lunes en Manila, a pesar de la amenaza de atentados, a la procesión anual del Nazareno Negro, una de las más impresionantes manifestaciones de devoción católica.

Los fieles están convencidos de que la efigie de Jesucristo, que carga sobre sus hombros una gran cruz negra, posee poderes milagrosos y puede curar enfermedades y aportar buena fortuna.

«Si usted tiene deseos, serán escuchados si reza mucho», explica a la AFP Lolit Gonzales, de 45 años, sentada en la acera después de haber cumplido su turno tirando del carro que transporta las figuras.

Alrededor, la muchedumbre intenta acercarse lo más posible, para luego encaramarse en los hombros del vecino más cercano para abrazar al ícono, y frotarlo con un trapo blanco.

Gonzales, una esteticista de 45 años, está convencida que el haber participado hace dos años en la procesión fue lo que la curó de un problema en una rodilla que, según los médicos, era necesario operar y utilizar medicamentos, cosas que su economía no le permitían.

Este lunes participó nuevamente en el paso para estar segura de que su enfermedad no volverá a afectarla, puesto que no cuenta con cobertura sanitaria y su salario es el único ingreso familiar.

Muchos de los fieles hicieron la procesión descalzos, en tanto los termómetros superaban los 30 ºC. Una muestra de penitencia para recrear los sufrimientos de Jesús de Nazaret en su camino de la cruz.

La estatua es llamada el Nazareno Negro por su color oscuro debido, según la leyenda, al incendio del navío que la transportó desde México a comienzos del siglo XVII.

‘Dios está con nosotros’

La creencia en sus virtudes milagrosas se ha reforzado al cabo de los siglos puesto que ha sobrevivido a varios incendios y terremotos, así como al bombardeo de Manila en 1945. Todos los años es sacada durante una jornada de la basílica del Nazareno Negro, en el barrio de Quiapo.

Detrás del carro, réplicas de la cruz siguen al cortejo en su lenta procesión. Un pequeño camión transporta monjas de hábito blanco que rocían a los peregrinos con agua bendita, en tanto recitan plegarias en español.

Los católicos filipinos, el 80% de la población del archipiélago, viven su piedad de manera apasionada.

El presidente Rodrigo Duterte, quien nunca ha sido claro en cuanto a sus convicciones religiosas y no duda en criticar a la Iglesia filipina, no obstante, envió un mensaje de aliento a todos los fieles.

«Los rezos tienen todas las chances de ser escuchados puesto que jamás renunciamos a pedirle a Dios que realice nuestros deseos», declaró el presidente.

«He aquí el testimonio fenomenal de la fe de millones de fieles, que expresan cada 9 de enero su gratitud, sus súplicas y sacrificios al Nazareno Negro», añadió.

El jefe de la policía nacional, Ronald de la Rosa, ha manifestado varias veces su temor de que extremistas que se reivindican como miembros del grupo yihadista Estado Islámico (EI) aprovechen esta concentración colosal para cometer atentados.

El domingo fueron detenidas brevemente varias decenas de personas en el registro de un centro islámico de Manila.

«Nuestro mensaje a los millones de fieles que siguen al Nazareno Negro es: ‘no tengan miedo, Dios está con nosotros'», declaró al respecto De la Rosa.

En Filipinas hay una importante minoría musulmana, sobre todo en el sur del archipiélago. Una rebelión separatista en la región ha provocado más de 120.000 muertos desde los años 1970.

Las principales organizaciones rebeldes han mantenido conversaciones de paz con el gobierno y respetan un cese el fuego.

Pero, facciones disidintes siguen perpetrando ataques, en particular contra católicos. El último de importancia ocurrió en setiembre, al explotar una bomba en un mercado de Davao (sur), ciudad de Duterte, en que murieron 15 personas.

Las fuerzas de seguridad temen sobre todo represalias por la muerte de Mohamad Jaafar Maguid, fundador y jefe de Ansarul Jilafa Filipinas, grupo armado fiel al EI.

 

 

 

 

 

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