El despliegue en La Guaira incluye 280 militares mexicanos y casi 300 integrantes de la Cruz Roja. Los equipos reportan una operación lenta por la densidad poblacional y la solidez de las estructuras.
Los rescatistas mexicanos desplegados en La Guaira describieron la emergencia en Venezuela como una de las tragedias más grandes a las que han asistido, al advertir que la magnitud del daño supera lo habitual en este tipo de operativos.
Un despliegue de 280 militares y casi 300 cruzrojistas
Al operativo se suman casi 300 integrantes de la Cruz Roja, además de equipos de bomberos y protección civil. En total llegaron tres aviones —dos Boeing 737 y una nave Hércules— con un destacamento de 280 militares desplazados.
La mayor parte del personal trabaja en La Guaira, donde se concentra la mayor parte de los más de 1.700 fallecidos y los cerca de 5.000 heridos reportados.
Caraballeda, turnos de más de ocho horas y búsqueda entre concreto
Los equipos instalaron uno de sus campamentos base en un antiguo campo de golf en Caraballeda, convertido en centro de operaciones y refugio improvisado para cientos de vecinos que perdieron su vivienda.
Desde allí, los rescatistas hacen turnos de más de ocho horas y se desplazan a los puntos críticos de cada barrio. Entre las principales dificultades mencionan la alta densidad de población y la robustez de las estructuras, con edificios residenciales de hasta 12 pisos y losas de concreto de hasta 20 centímetros, que ralentizan los trabajos de corte y penetración.
Un teniente del Batallón de Atención a Emergencias relató que los binomios caninos detectaron en segundos a cuatro víctimas en apenas dos metros cuadrados en un edificio colapsado.
Rescates con vida y recuperación de cuerpos
El protocolo de trabajo incluye una evaluación inicial del colapso para medir riesgos, seguida por la fase de llamado y escucha, y luego por el corte y penetración con sierras eléctricas, taladros, martillos y mazos, si las condiciones lo permiten.
Los rescatistas han logrado rescatar con vida a tres personas y han recuperado varios cientos de fallecidos, según fuentes del destacamento. También subrayan el esfuerzo por respetar la dignidad y la intimidad de las víctimas durante las extracciones, en operaciones que pueden prolongarse durante horas.
El rescate de un cuerpo, por ejemplo, requirió casi 12 horas de trabajo continuo.
La complejidad del terreno, la magnitud de las estructuras colapsadas y la densidad poblacional hacen que los operativos sean lentos y peligrosos, por lo que los rescatistas insisten en la necesidad de más recursos humanos y materiales para aumentar las posibilidades de encontrar supervivientes.