Como un hombre trabajador y dedicado a su familia. Así recordaron, familiares y amigos, a Rafael Ramón Pardo Dávila (56) quien fue despedido físicamente entre lágrimas y flores, ayer, en las salas velatorias de Abadía Las Mercedes, al norte de Maracaibo.
Pardo fue asesinado de un balazo en el estómago, el viernes en la noche, en la primera etapa de la urbanización La Victoria. ‘Robacarros’ decidieron quitarle la vida luego de oponerse al robo de su camioneta, una Silverado.
Era el dueño de una comercializadora de servicio y mantenimiento.
Desde la sala velatoria, familiares expresaron con dolor: “Era un hombre que empezó desde abajo. Trabajó muy duro para poder conseguir lo que logró. Su partida deja un vacío muy grande en la familia. Su esposa y su hija están muy mal”.
