Sucesos

Pescadores: “Por los piratas del Lago trabajamos en zozobra”

Se desplazan en lanchas rápidas por el Lago de Maracaibo para “pescar” a sus víctimas. Bajo la luz de la luna, y con armas  largas y cortas, las someten y despojan de sus pequeñas y no  tan potentes embarcaciones,  redes de nailon, mercancía  y, en el peor de los casos, les arrebatan la vida. 

Los “piratas del Lago” no duermen. Los  vándalos, usando pasamontañas para que no los reconozcan, siembran  terror en cada uno de los  pescadores que día a día  realizan su arriesgada faena por el estuario marabino para ganarse la vida. 

Algunos trabajadores de la pesca inician su jornada al atardeder; otros prefieren hacerlo antes de que el sol despunte, pero cualquiera que sea la hora, todos se encomiendan a Dios antes de salir al Lago a cumplir  su habitual jornada que, en la mayoría de los casos, puede sobrepasar las 12  horas.  

De noche o madrugada, el miedo es mayor. Navegan por las oscuras aguas   alumbrados solo por la luz de la luna. Si encienden las lámparas   para guiarse al  lanzar el “chinchorro”, “están atracados”.

El pasado 19 de junio, Luis González (35) fue víctima, junto con otros 7 pescadores, de hampones  lacustres que los dejaron varados, por 3 días, en una plataforma petrolera al norte del sector La Salina, en Cabimas. 

Las víctimas  habían zarpado, a las 4:45 de la tarde de ese día, en dos lanchas desde la playa El Pililo, ubicada en el barrio San Luis, de San Francisco.    Una ráfaga de  nueve milímetros antecedía la pesadilla que vivirían por  tres largos y amargos días.

Los hampones llegaron en lanchas tipo cangrejeras que funcionan con motores fuera de borda de 75 hp. Estas son más potentes que las de 40 HP, usadas por los pescadores.

“Nos sometieron y se llevaron todo. A algunos de mis compañeros y a mí nos dejaron solo en ropa interior. Al tercer día pensamos moriríamos. Algunos querían lanzarse al lago para ahogarse. Yo intenté ser fuerte y para sobrevivir  tomé agua de la playa con petróleo. Me encomendé a Dios para que me diera fortaleza”, contó el hombre. 

El domingo 21 de junio, las lanchas pesqueras de Guardacostas los rescataron.

No había transcurrido una semana después de la pesadilla que vivieron los ocho pescadores, cuando vándalos que operan en el Lago casi apagan la vida de otra víctima. Ocurrió la madrugada del pasado 23 de junio, en la Playa Bachaco, en el sector Punta de Piedra, del municipio Miranda, en la Costa Oriental del Lago.

Juan Carlos Chávez, de 35 años, recibió tres disparos que le efectuaron varios sujetos encapuchados que llegaron a robarlo durante sus labores de pesca. Afortunadamente, el hombre burló la muerte.

Otro viejo pescador de ese sector, quien lleva 43 años en el oficio,  recordó que en menos de 2  años, los vándalos le han robado  18 motores. Asegura que en ese sector se registran por día entre 8 y 10 robos.

“Esta es la zona más ‘sana’ para pescar. La más candela es Santa Rosa de Agua. Sin embargo, vivimos y pescamos en zozobra. Una vez  amarraron a mi hermano y a sus empleados para robarle los motores de sus embarcaciones”, expresó el hombre.

Según Edixon Bermúdez, director de la Policía Lacustre de San Francisco, en el comando reciben unas 10 denuncias al mes. 

“A través del consejo de pescadores mantendremos reuniones  para que nos brinden información sobre el hurto a las embarcaciones para así   brindarles respuestas”, dijo.

El pasado 30 de marzo, luego que hampones mataran a Wilfredo Rangel, de 55 años, por negarse a entregar su embarcación, el Cicpc indicó que ‘piratas’ del Lago de Caja Seca estarían involucrados en su muerte.

A diario, los pescadores salen encomendándole  a Dios su peligrosa faena y pidiéndole a las  autoridades mayor vigilancia, sobre todo cuando el sol se oculta y  salen a navegar  en busca del sustento de sus hijos.

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