La “teacher” de inglés no llegó al salón. Sus alumnos se quedaron esperándola, hasta que en el colegio les dijeron “la clase fue suspendida por toda la semana, la profesora acaba de morir”.
Este 11 de enero, en la mañana, el recreo en la unidad educativa Teresa Carreño, estuvo cargado de tristeza. Los estudiantes recordaban las lecciones de la “profe”, mientras que los demás docentes estaban asombrados.
La profesora Flora Seenath, de 65 años, falleció trágicamente arrollada, cuando intentó cruzar la avenida Universidad de camino a su trabajo en el plantel ubicado en el sector Indio Mara.
A las 6:30 de la mañana, la docente caminaba, como de costumbre, para ir a su trabajo. “No agarraba transporte público, porque prefería hacer ejercicios”, comentó un allegado. Llevaba su maletín con varios libros y la cartera con documentos personales.
Cuando fue a cruzar la avenida Universidad, a 300 metros del elevado, ocurrió la desgracia. “Un carro fantasma que iba a exceso de velocidad se la llevó por delante y la mató», contó un familiar.
El impacto fue tan fuerte que la sexagenaria murió al instante. El cadáver quedó tendido en el pavimento en la oscuridad, hasta que el conductor de un carro se detuvo y llamó al cuadrante de Patrullaje Inteligente del Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (Cpbez). El hombre se quedó en la calle resguardando el cuerpo “para que los autos no le pasaran por encima”.
Un vecino de Las Tarabas que iba caminando reconoció a la mujer y le envió un mensaje de texto al hijo. “Tu mamá está muerta en la avenida”, le escribió.
“Cuando vi el mensaje corrí a ver lo que había ocurrido”, dijo uno de los hijos la mujer. El joven llevó una vieja sabana, que alguna vez fue blanca, para tapar el cuerpo de la mamá.
Rápidamente, el lugar se llenó de los dolientes. Vecinos, amigos y allegados de Flora Seenath.
La sexagenaria residía en Las Tarabas. Nació en Trinidad y Tobago pero desde los 22 años estaba residenciada en Maracaibo.
“Desde joven fue profesora de inglés. Impartió clases en distintas unidades educativas privadas y públicas”, dijo su hijo, Jorge Morales.
Por las tardes, la mujer daba clases particulares de idiomas en el patio de su casa. En el sector era conocida como “la profe”, dijo un pariente.
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) se trasladaron hasta el sitio para hacer el levantamiento del cadáver y trasladarlo hasta la morgue de LUZ para la necropsia de ley.
El momento más doloroso fue cuando la unidad forense llegó a la calle. Los conocidos lloraban, mientras los detectives de la policía científica descubrían el cadáver.
“Ella fue una mujer ejemplar. Luchadora y trabajadora. Crió a sus dos hijos sola y fue madre y padre a la vez”, expresó una vecina, quien prefirió no identificarse.
Los funcionarios del cuerpo detectivesco analizan las cámaras de seguridad del edificio de postgrado de ingeniería de la Universidad del Zulia. Justo en frente, ocurrió la tragedia.
El hijo de la víctima, en medio del dolor y el trauma, envío un mensaje al conductor que arrolló y le causó la muerte a su madre.
“Espero que el conductor que le quitó la vida a mi madre se arrepienta de todo el daño que le hizo a una familia, amigos y cientos de estudiantes que querían a mi mamá. En su remordimiento y conciencia estará todo el dolor que nos causó. Hay siempre que manejar con prudencia”, lamentó el hijo, en la morgue.
La sexagenaria residía en Las Tarabas. Nació en Trinidad y Tobago pero desde los 22 años estaba residenciada en Maracaibo.