Oswardeliz Núñez cuestiona el trato a su hijo, Daniel, tras ser repatriado desde Estados Unidos y quedar atrapado en el doble terremoto en La Guaira.
Oswardeliz Núñez cuestionó la forma en que el gobierno venezolano manejó la repatriación de su hijo, Daniel, quien murió en La Guaira durante el doble terremoto. El joven acababa de ser deportado desde Estados Unidos y permanecía en la entidad costera cuando ocurrió la tragedia.
La madre sostuvo que los protocolos de repatriación en Venezuela no protegen a quienes regresan sin antecedentes penales y afirmó que un proceso más cuidadoso evitaría dramas como el suyo.
“No son sacos de papas”
“No son sacos de papas”, reprochó la mujer en una entrevista ofrecida a CNN. También dijo: “Son seres humanos. Están entregando seres humanos”.
El 24 de junio se registró el doble terremoto que dejó miles de víctimas en Venezuela y provocó el colapso de edificios en pocos segundos, especialmente en La Guaira, entre ellos el hotel El Santuario de La Llanada.
Allí estaba Daniel junto con otros migrantes que habían llegado poco antes en el vuelo 164 y permanecían retenidos por las autoridades. A bordo llegaron 120 hombres, 19 mujeres, cinco niños y dos niñas.
La llamada que no terminó en reencuentro
Oswardeliz recordó que estaba en El Tigre, en el estado Anzoátegui, cuando su hijo la llamó desde el celular de un funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional para avisarle que ya había aterrizado y que al día siguiente lo llevarían a casa.
La madre esperaba reencontrarse con él el 25 de junio, pero ese momento no llegó. Apenas 30 minutos después de la última llamada ocurrió el doble terremoto y el hotel donde estaba Daniel se derrumbó. Quienes permanecían en el edificio quedaron bajo los escombros.
Cuando viajó a La Guaira recibió la noticia más dura: los equipos de rescate hallaron un cuerpo entre los escombros. Ella conservaba la esperanza de que su hijo siguiera con vida, pero un tatuaje le permitió reconocerlo. Su hijo ya no tenía el rostro que ella recordaba.
Ahora, la madre asegura que seguirá denunciando el caso y que quiere prepararse en otras áreas del derecho para buscar justicia. No pide dinero ni compensaciones; reclama una reparación moral y que el Estado mejore los protocolos de repatriación.
También lamentó que los deportados no sean liberados de inmediato al regresar al país y que deban pasar por trámites burocráticos demorados.